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Portada » Ágora La Pajarera Cultura y Memoria » “Teníamos que hablar de la enfermedad y dar esperanza”: Cristina Ruiz Guerrero lleva a la poesía la lucha contra los trastornos alimentarios
Imagen de Cristina Ruiz Guerrero durante la presentación de su poemario 'Florezcan azules las hortensias' | Pool Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca/Óscar Juárez - 25.09.2026
Imagen de Cristina Ruiz Guerrero durante la presentación de su poemario ‘Florezcan azules las hortensias’ | Pool Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca/Óscar Juárez – 25.09.2026

Santander, 25 de septiembre de 2026.- La escritora y profesora Cristina Ruiz Guerrero ha presentado este jueves en el Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca, en Santander, su poemario ‘Florezcan azules las hortensias’, una obra que nace de la experiencia personal de la autora durante la enfermedad de su hija y que utiliza la poesía para abordar los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), el sufrimiento de las familias y el proceso de recuperación.

Durante el encuentro, Ruiz Guerrero ha explicado que el libro comenzó a tomar forma en 2018, coincidiendo con el ingreso de su hija en un centro especializado. En aquel momento, la autora residía en Francia y encontró en la escritura una primera forma de enfrentarse a una situación que le resultaba difícil de comprender y gestionar.

Sin embargo, la escritora ha rechazado definir el poemario como una simple terapia o un desahogo. El proceso de escritura, según ha relatado, le permitió reflexionar y tomar distancia de lo que estaba sucediendo, buscando las palabras y la estructura adecuada para transformar una experiencia personal en una obra literaria.

El libro sigue prácticamente el recorrido de la enfermedad. Una primera parte se centra en la identificación del trastorno, mientras que la segunda aborda el ingreso en un centro especializado y el camino hacia la recuperación. Las hortensias azules aparecen como un elemento recurrente a lo largo de los poemas y terminan convirtiéndose en un símbolo de esperanza.

La autora ha explicado que esas flores están vinculadas a la etapa que vivió en Bretaña mientras su hija permanecía ingresada. Las hortensias que encontraba allí terminaron adquiriendo un significado propio dentro de la obra y acompañan el tránsito desde los momentos más duros hacia la recuperación.
Ruiz Guerrero ha incidido además en la necesidad de desmontar algunos de los estereotipos que rodean a los TCA. Ha defendido que la anorexia, la bulimia o el trastorno por atracón no pueden explicarse únicamente por la presión estética o por el deseo de alcanzar un determinado cuerpo.

En su intervención, ha explicado que los trastornos alimentarios tienen múltiples causas y ha recordado que, a lo largo de su experiencia como docente y posteriormente a través de la enfermedad de su hija, ha conocido situaciones personales muy diferentes detrás de estos diagnósticos. “Hay muchísimo más detrás de la anorexia”, ha señalado, en referencia a la complejidad de estas enfermedades.

En este punto ha coincidido la psicóloga Marisa Maza, que ha participado en la presentación, quien ha advertido de que reducir los TCA al deseo de adelgazar supone quedarse únicamente en la superficie del problema. Maza ha destacado la influencia del contexto social y de los cánones de belleza, pero también la existencia de circunstancias personales y familiares que deben analizarse en cada caso.

La psicóloga ha puesto además el foco en otro de los estereotipos asociados a estas enfermedades: la apariencia física. Según ha explicado, una persona con anorexia u otro TCA no tiene por qué presentar necesariamente un cuerpo extremadamente delgado, por lo que la imagen externa no permite determinar si existe o no un trastorno.

La relación con la comida, precisamente, constituye uno de los elementos centrales del proceso descrito por Cristina Ruiz Guerrero. La autora ha explicado que su hija sufrió durante años problemas digestivos antes de recibir el diagnóstico de celiaquía y ha reivindicado la importancia de no separar estos problemas físicos de la realidad de los trastornos alimentarios.

Maza ha apuntado también que determinadas patologías digestivas pueden terminar condicionando la relación de una persona con la comida. Ha explicado que pacientes que tardan en recibir un diagnóstico pueden llegar a desarrollar miedo a comer porque asocian la ingesta con el dolor o el malestar físico.

Otro de los asuntos abordados durante la presentación ha sido la atención sanitaria. Ruiz Guerrero ha relatado las dificultades que encontró su familia para acceder a un tratamiento especializado y el elevado coste que llegó a suponer la atención privada. A partir de esa experiencia, ha defendido la necesidad de reforzar los recursos públicos destinados a los TCA y a la salud mental.

Maza, desde su experiencia profesional y tras haber realizado prácticas en la unidad de trastornos alimentarios de Valdecilla, ha coincidido en reclamar más recursos públicos. Ha señalado que determinados procesos requieren un seguimiento que no siempre puede limitarse a una consulta semanal y ha explicado que las dificultades económicas pueden impedir a algunas familias acceder al tratamiento necesario.

La presentación ha servido también para reivindicar la importancia de hablar de estas enfermedades sin culpabilizar a las familias. Maza ha señalado que la culpa suele aparecer con fuerza al comienzo del proceso y ha defendido que debe sustituirse por una mirada centrada en comprender qué está ocurriendo y qué se puede hacer para ayudar.

Para Cristina Ruiz Guerrero, la publicación del poemario responde también a una petición de su propia hija, que insistió en la necesidad de sacar a la luz la experiencia y utilizarla para visibilizar los TCA. La autora ha reconocido que volver sobre aquellos poemas le genera preocupación y angustia, pero también ha relatado las respuestas que ha recibido de personas afectadas y de familiares desde que el libro comenzó a presentarse.

Entre esas experiencias, ha contado que jóvenes con anorexia que recibieron el poemario le trasladaron que se habían sentido identificadas y que habían encontrado en sus páginas un mensaje de esperanza. Una respuesta que, para la escritora, refuerza el sentido de haber convertido aquella experiencia familiar en literatura.

La obra plantea así un recorrido que parte del dolor y la incomprensión y avanza hacia la recuperación. Ruiz Guerrero ha insistido en que su hija ha conseguido recuperarse y ha querido que el libro sirva también para transmitir que es posible salir de un trastorno alimentario.

“Mi hija también es una luchadora”, ha afirmado durante el encuentro, antes de reclamar una mayor atención especializada en los centros educativos y sanitarios. En su opinión, la detección y el acompañamiento de estos trastornos requieren profesionales especializados y no pueden quedar únicamente en manos de las tutorías escolares.

La presentación, organizada en el Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca, ha contado también con la participación de María Toca, que ha destacado el valor literario del poemario y la capacidad de la autora para convertir una experiencia especialmente dolorosa en una obra de poesía. Toca ha subrayado asimismo el carácter esperanzador del recorrido que plantea el libro, desde los primeros poemas vinculados al sufrimiento hasta la aparición de las hortensias azules como imagen de recuperación.
‘Florezcan azules las hortensias’ se convierte así en un testimonio personal que trasciende la experiencia de una familia para abordar una problemática que continúa afectando a numerosas personas y que, como se puso de manifiesto durante el encuentro, requiere visibilidad, comprensión y recursos para su atención.

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