María Toca, presidenta del Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca, frente a los juzgados de Santoña | Pool Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca/Óscar Juárez – 29.05.2026

29 de mayo de 2026.- El Juzgado de Santoña ha celebrado este miércoles la vista para estudiar la revisión y posible nulidad de las sentencias franquistas dictadas contra Tasio Cañedo y varios miembros de la corporación republicana de Escalante represaliados durante la posguerra franquista. El procedimiento ha quedado visto para sentencia y será ahora el juez quien determine si prospera la petición presentada por la Fiscalía de Memoria Democrática y los familiares de los represaliados.

La vista se ha celebrado a raíz de la petición de nulidad presentada por el fiscal de Memoria Democrática, Carlos Yáñez, mientras que la demanda de revisión fue impulsada por María Toca Cañedo, sobrina nieta de Tasio Cañedo y presidenta de Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca.

Tasio Cañedo, teniente del Ejército republicano y militante de UGT, fue fusilado en la madrugada del 28 de mayo de 1938 en el cementerio de Vista Alegre, en Derio (Vizcaya), tras ser sometido a un consejo de guerra franquista. Su figura continúa siendo hoy un referente de la memoria democrática en Cantabria y da nombre al Memorial de Memoria Democrática Tasio Cañedo, ubicado en el Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca.

La coincidencia de la vista con el 88 aniversario del fusilamiento de Tasio Cañedo ha dotado al acto de una especial carga simbólica para su familia. María Toca reconoció a la salida del juzgado sentirse todavía “nerviosa y emocionada” por lo vivido durante la jornada.

“Acabamos de salir de la vista de la rescisión de la pena de muerte a mi tío Tasio Cañedo y también a los compañeros de la corporación de Escalante que fueron condenados a muerte y fusilados. Ha sido muy emocionante”, señaló.

Toca admitió que el reconocimiento llega tarde para quienes sufrieron directamente la represión franquista, aunque considera que supone un paso importante para la reparación histórica.

“Todo esto llega muy tarde porque son 88 años, justamente esta madrugada hacía 88 años que fusilaron a mi tío. Pero de alguna manera estamos cerrando una herida muy profunda a nivel personal de nuestra familia y también a nivel histórico”, afirmó.

Durante su comparecencia, María Toca defendió que los procesos judiciales impulsados por el franquismo carecieron de garantías y reclamó que la revisión sirva para dejar constancia oficial de lo ocurrido.

“Que un juez y un tribunal del Estado español digan que esos juicios fueron completamente ilegales y que esas condenas a muerte fueron crímenes de Estado es muy importante”, manifestó.

A su juicio, el valor de una eventual anulación trasciende el ámbito familiar y debe servir para reforzar la memoria democrática colectiva.

“No es tanto por nosotros, los familiares de los fusilados, que siempre hemos tenido conciencia de ello, sino para que quede en la historia y en la memoria del pueblo español lo que ocurrió en aquellos años”, sostuvo.

Durante la vista, María Toca explicó que una de las cuestiones sobre las que quiso hacer especial hincapié fue el carácter colectivo de la represión franquista. Según indicó, tanto ella como el fiscal de Memoria Democrática, Carlos Yáñez, defendieron la necesidad de contextualizar estos hechos dentro de la represión ejercida por el régimen franquista durante la posguerra.

“He querido hacer hincapié en que aquello fue un crimen de Estado. No hablo de la guerra, hablo de la posguerra, de los fusilamientos, los encarcelamientos, las torturas y las humillaciones que sufrieron miles de personas”, explicó.

En este sentido, defendió que quienes fueron perseguidos durante aquellos años lo fueron por mantenerse fieles a la legalidad republicana.

“Se asesinó a inocentes que respetaban el gobierno legal, que lucharon por la República, por la democracia y por los derechos ciudadanos”, afirmó.

La presidenta de Ágora Solidaria fue más allá y consideró que estos hechos deben formar parte de la memoria colectiva de la sociedad española.

“Lo más importante no es tanto el sentimiento privativo familiar, sino la conciencia colectiva de lo que ocurrió en España. Queremos que quede en la memoria del pueblo español”, aseguró.

La causa también afecta a varios miembros de la corporación republicana de Escalante. En los últimos meses de 1937, tras la entrada de las tropas sublevadas e italianas en Santoña y la comarca de Trasmiera, numerosos vecinos fueron detenidos y sometidos a consejos de guerra sumarísimos acusados de colaborar con la República.

Entre los encausados figuraban el alcalde republicano Pedro Fernández Alonso, Miguel Ruiz Sierra, Ezequiel Ruiz Expósito, Jacinto Castanedo Campos, Manuel Sisniega del Rey, Eusebio de la Hoz Gutiérrez y Braulio Sisniega. Muchos fueron denunciados por vecinos del propio municipio antes de ser trasladados a prisión y condenados a muerte.

Las ejecuciones se llevaron a cabo entre octubre y diciembre de 1937 en Bilbao dentro del denominado Procedimiento Sumarísimo de Urgencia 75/37. Entre las víctimas se encontraba Pedro Fernández Alonso, agricultor y alcalde designado por el Frente Popular, fusilado el 16 de diciembre de 1937 a los 37 años. Su esposa, María Hazas, también fue encarcelada y condenada a prisión.

Durante su intervención, María Toca tuvo palabras de agradecimiento para las asociaciones memorialistas que han trabajado durante años en la recuperación de estos casos.

“Quiero agradecer muchísimo a las asociaciones de memoria que han luchado durante muchos años cuando no teníamos voz”, señaló, destacando especialmente la labor de Héroes de la República y del fiscal de Memoria Democrática, Carlos Yáñez.

Sobre este último, aseguró que “además de ser un funcionario cumplidor con sus obligaciones, tiene una calidad humana que excede a sus funciones”.

Asimismo, recordó a los familiares directos de Tasio Cañedo que fallecieron sin llegar a presenciar este momento.

“No queda ningún hermano vivo de mi tío ni nadie de aquella generación que vivió directamente el dolor de la represión. Murieron sin poder ver algo que hoy sí podemos presenciar sus nietas y sus nietos”, lamentó.

Según explicó, durante décadas la familia convivió con las consecuencias sociales de la represión franquista.

“Fueron señalados como rojos, proscritos, humillados y vejados durante muchísimos años”, recordó.

Para María Toca, la celebración de la vista supone ya un importante paso en el proceso de reparación de la memoria de las víctimas del franquismo.

“Esperamos que este proceso contribuya a restituir el honor de mi tío Tasio Cañedo”, señaló emocionada tras la sesión judicial.

El juez ha dejado la causa vista para sentencia y será en las próximas semanas cuando se conozca si prospera la petición de nulidad de las condenas. Mientras tanto, para la familia de Tasio Cañedo, la celebración de la vista supone ya un paso significativo en el camino hacia el reconocimiento institucional de unas víctimas cuya memoria sigue reclamando justicia ocho décadas después de los hechos.

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