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La médica y ecoactivista Marisa Maliaño Toca cuestionó el modelo urbano de Santander y alertó del impacto que la contaminación, el urbanismo y la falta de zonas verdes tienen sobre la salud durante la charla “¿Santander verde y saludable? Rompiendo hechizos”, celebrada el pasado 19 de febrero de 2026 en el Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca.
El encuentro planteó una reflexión crítica sobre la relación entre salud pública, medio ambiente y planificación urbana, poniendo el foco en cómo el diseño de las ciudades influye directamente en la calidad de vida y en el aumento de enfermedades crónicas.
Contaminación y salud: cómo afecta el entorno urbano a las enfermedades crónicas
Durante la charla celebrada en Santander el 19 de febrero de 2026, Marisa Maliaño Toca recordó la evolución histórica del concepto de salud y destacó el papel de la ciencia en el aumento de la esperanza de vida.
Sin embargo, advirtió de una paradoja contemporánea: “Aunque vivimos más, ya no vivimos más sanos”.
Según explicó, muchas enfermedades crónicas no transmisibles están relacionadas directamente con el entorno urbano y ambiental.
“No vemos las partículas contaminantes, pero pasan de los pulmones a la sangre y llegan a cualquier órgano”, afirmó, alertando del riesgo de inflamación, cáncer y enfermedades cardiovasculares.
La regla 3-30-300 de la OMS y las zonas verdes en Santander
Uno de los aspectos centrales de la conferencia fue el análisis de los llamados determinantes ambientales de la salud.
Maliaño explicó la recomendación de la Organización Mundial de la Salud conocida como la regla 3-30-300:
- Ver al menos tres árboles desde casa
- Contar con un 30% de cobertura vegetal
- Tener un parque a menos de 300 metros
“¿Cumple Santander esto? Rotundamente no”, aseguró durante el encuentro celebrado en el Ágora Solidaria.
Críticas al modelo de “Santander Capital Natural”
La ecoactivista cuestionó las políticas municipales vinculadas al urbanismo verde y la sostenibilidad.
“Se nos vende Santander Capital Natural, pero lo que vemos es ecopostureo”, afirmó.
Entre otros ejemplos, criticó la instalación de hoteles de insectos en espacios sin flores, microjardines rodeados de tráfico o actuaciones que, a su juicio, priorizan la imagen sobre la salud ambiental real.
“Se gasta dinero en imagen, no en salud”, señaló.
Puerto, contaminación y pérdida de marismas en Santander
Durante la charla del 19 de febrero de 2026 también se abordó el impacto ambiental del modelo portuario e industrial de Santander.
Según explicó Maliaño, la ciudad ha perdido buena parte de sus marismas tras décadas de rellenos urbanísticos.
“Hemos rellenado el estuario más grande del norte de España”, afirmó.
Además, alertó sobre la contaminación derivada de materiales como carbón, fertilizantes o chatarra radioactiva transportados a través del puerto.
Amianto y salud pública: una problemática pendiente en Santander
La presencia de amianto en edificios fue otro de los temas abordados durante la conferencia.
La médica recordó que los ayuntamientos debían elaborar un censo específico antes de 2023 y criticó la falta de avances en esta materia.
“El Ayuntamiento debería haber presentado un censo y no lo ha hecho”, denunció.
Urbanismo y movilidad: “las ciudades deben ser para habitarlas”
Durante el encuentro celebrado en el Ágora Solidaria, Maliaño defendió la necesidad de repensar el actual modelo urbano.
“No podemos seguir con el modelo americano de coche para todo”, afirmó.
En este sentido, reivindicó la recuperación de espacios verdes y criticó proyectos urbanísticos orientados principalmente al turismo o a la especulación.
“Las ciudades deben ser para habitarlas, no para convertirlas en parques temáticos turísticos”, señaló.
Santander y las dificultades para una movilidad peatonal accesible
Otro de los ejes de la charla fue la movilidad urbana y las barreras arquitectónicas.
“Estamos llenando la ciudad de obstáculos”, aseguró.
Según explicó, el diseño urbano actual dificulta la vida cotidiana de personas con movilidad reducida, personas mayores o familias con carritos infantiles.
También reivindicó una ciudad más caminable y segura fuera de las zonas céntricas.
Smart city y contaminación: “los datos no sirven si no se actúa”
La médica y ecoactivista también cuestionó el modelo de “ciudad inteligente” aplicado en Santander.
“¿De qué sirve tener sensores si luego no se toman decisiones?”, planteó.
A su juicio, medir la contaminación no tiene sentido si después no se aplican medidas para limitar el tráfico o mejorar la calidad ambiental.
“La tecnología no puede ser un escaparate, tiene que estar al servicio de la salud”, concluyó.
Repensar Santander: salud, ecología y participación ciudadana
La charla concluyó con una llamada a la implicación ciudadana y a construir un modelo urbano más saludable y sostenible.
“Debemos recuperar el orgullo de ser ciudadanos y dejar de actuar como siervos”, afirmó Maliaño, defendiendo un urbanismo centrado en la salud, la justicia social y la calidad de vida.
Preguntas frecuentes sobre contaminación y salud urbana en Santander
¿Cómo afecta la contaminación a la salud?
Las partículas contaminantes pueden provocar enfermedades respiratorias, cardiovasculares, inflamación y cáncer.
¿Qué es la regla 3-30-300 de la OMS?
Una recomendación urbanística basada en aumentar la presencia de árboles y zonas verdes en las ciudades.
¿Qué críticas realizó Marisa Maliaño sobre Santander?
Cuestionó la falta de zonas verdes, el exceso de tráfico, la contaminación y determinadas políticas ambientales consideradas superficiales.
¿Cuándo se celebró la charla “¿Santander verde y saludable? Rompiendo hechizos”?
La conferencia tuvo lugar el 19 de febrero de 2026 en el Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca.