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- La ginecóloga aborda en el Ágora Luis Toca la anatomía femenina, el dolor menstrual, la anticoncepción, el embarazo, el parto, la lactancia, la menopausia y la violencia obstétrica
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Santander, 10 de septiembre de 2026.- La especialista en Obstetricia y Ginecología Charo Quintana ha reivindicado la necesidad de que las mujeres conozcan su propio cuerpo y puedan hablar de la salud sexual y reproductiva “sin prejuicios”, durante el encuentro celebrado este miércoles en el Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca, en Santander.
Bajo el título ‘Nuestro cuerpo sexuado’, Quintana ha planteado una charla concebida como un espacio abierto al diálogo, en la que ha repasado desde la anatomía de la vulva y el funcionamiento del ciclo menstrual hasta el embarazo, el parto, la lactancia, la menopausia, la anticoncepción y la violencia obstétrica.
La ginecóloga ha explicado que una de las razones para plantear esta sesión parte de una constatación de su propia experiencia profesional y personal: “A lo largo de mi vida profesional y también con mis amistades, con mujeres universitarias y muy conocedoras de otras cuestiones, me he dado cuenta de que no las sabíamos”.
En este sentido, ha puesto el foco desde el comienzo en el desconocimiento que todavía existe sobre la anatomía femenina y ha repasado las diferentes estructuras de la vulva, con especial atención al clítoris. “Es un órgano, una estructura muy desconocida”, ha señalado, antes de explicar que su anatomía completa no se conoció hasta finales del siglo XX gracias a los estudios de la uróloga australiana Helen O’Connell.
Quintana ha destacado además que el clítoris es mucho más extenso de lo que puede observarse externamente y ha subrayado su función sexual. “Es el único órgano de la especie humana cuya única función es proporcionar placer”, ha afirmado, al tiempo que ha cuestionado concepciones históricas sobre la sexualidad femenina y el papel otorgado a la penetración vaginal.
Otro de los apartados de la charla se ha centrado en el himen y en las ideas asociadas tradicionalmente a esta estructura. Quintana ha explicado que existen diferentes tipos y que determinadas características pueden provocar problemas, por ejemplo, durante la menstruación o al utilizar tampones. También ha incidido en que el himen no puede utilizarse como prueba de virginidad y ha relatado situaciones clínicas relacionadas con hímenes imperforados o septados.
A partir de ahí, la ginecóloga ha abordado el funcionamiento del aparato genital interno y el ciclo menstrual. Ha recordado que los ciclos no tienen por qué ajustarse necesariamente a los 28 días y ha defendido que la menstruación debe entenderse como un proceso fisiológico normal. “No es algo sucio. No estoy mala, no estoy con esos días. Tengo la menstruación”, ha indicado.
En esta línea, ha cuestionado el uso de expresiones que presentan la regla de forma negativa y ha relacionado ese lenguaje con una visión histórica del cuerpo de las mujeres. “Debemos sacar de nuestro vocabulario esas expresiones peyorativas, despectivas”, ha reclamado.
EL DOLOR MENSTRUAL NO DEBE NORMALIZARSE
La dismenorrea ha ocupado también una parte de la exposición. Quintana ha advertido de que la menstruación “no tiene por qué ser dolorosa” y que cuando existe un dolor intenso y persistente debe consultarse para determinar sus causas.
Ha explicado que algunos casos están relacionados con la producción de prostaglandinas, sustancias que favorecen las contracciones uterinas, mientras que otros pueden tener un origen orgánico, como la endometriosis o determinados miomas. “Cuando esas reglas son excesivamente dolorosas, hay que consultar para tratar de ver qué hay ahí detrás y buscar un tratamiento”, ha señalado.
La especialista ha repasado asimismo cuestiones relacionadas con la ovulación, la fertilidad y los llamados métodos naturales de planificación familiar, insistiendo en que el calendario por sí solo no permite determinar con seguridad los días fértiles. También ha explicado el proceso de fecundación y las primeras fases del embarazo.
EL PARTO Y LA ATENCIÓN A LA MUJER
En el bloque dedicado al embarazo y el parto, Quintana ha cuestionado algunas prácticas que durante años se han considerado habituales en la asistencia obstétrica y ha defendido que las mujeres puedan adoptar diferentes posiciones durante el nacimiento.
A su juicio, la posición tumbada boca arriba con las piernas elevadas, habitual en muchos paritorios, no es necesariamente la más adecuada para la mujer. “La postura puede ser cualquiera, la que la mujer crea que su cuerpo le pida”, ha afirmado.
También ha repasado la evolución de la atención al recién nacido y ha defendido el pinzamiento tardío del cordón y el contacto piel con piel inmediatamente después del nacimiento siempre que las condiciones clínicas lo permitan. “Lo ideal es que el bebé, en cuanto descansa un poco después del parto, colocado sobre el cuerpo materno, va a buscar el pezón”, ha explicado.
En relación con la lactancia, Quintana ha señalado los beneficios que puede aportar tanto al bebé como a la madre, aunque ha advertido de que no existe una única realidad válida para todas las mujeres. “La lactancia materna no es siempre la mejor opción para todas las mujeres, para todas las situaciones, para todos los bebés”, ha apuntado.
Por ello, ha defendido también una atención adecuada a quienes optan por la lactancia artificial y ha explicado algunas pautas para favorecer el contacto y el vínculo durante la alimentación con biberón.
VIOLENCIA OBSTÉTRICA Y CONSENTIMIENTO
Uno de los momentos centrales de la ponencia ha sido el dedicado a la violencia obstétrica. Quintana ha planteado a las asistentes diferentes situaciones que pueden producirse durante la atención al embarazo y al parto, desde comentarios despectivos o infantilizantes hasta procedimientos realizados sin consentimiento o sin explicar previamente su necesidad.
“¿Te fue difícil o imposible preguntar o manifestar tus miedos o inquietudes porque no te respondían o lo hacían de mala manera?”, ha planteado a las asistentes al reproducir algunas de las preguntas incluidas en un test sobre violencia obstétrica.
La especialista ha citado también prácticas como la realización de tactos vaginales reiterados, la obligación de permanecer tumbada, la imposibilidad de estar acompañada por una persona de confianza o la separación inmediata del recién nacido sin justificación clínica.
Quintana, integrante del Observatorio de Violencia Obstétrica de Cantabria, ha defendido así la importancia de que las mujeres conozcan sus derechos y puedan participar en las decisiones relacionadas con su atención sanitaria.
MENOPAUSIA Y ANTICONCEPCIÓN
La última parte de la charla se ha centrado en la menopausia y en los cambios que se producen durante esta etapa. Quintana ha explicado el proceso de transición hacia la menopausia y ha insistido en que no debe plantearse como una enfermedad.
“Lo primero que tenemos que saber es que no es una enfermedad”, ha señalado, antes de repasar tanto los efectos asociados a la disminución de estrógenos como algunos aspectos positivos de esta etapa, entre ellos el fin de la menstruación y de los dolores asociados a ella.
También ha incidido en que la experiencia de la menopausia no es igual para todas las mujeres y que, además de los cambios biológicos, influyen las circunstancias “personales, sociales, laborales y económicas” de cada una.
En materia de anticoncepción, Quintana ha defendido la denominada doble protección, basada en combinar un método anticonceptivo eficaz con el uso del preservativo, especialmente cuando no existe una pareja estable. “Cada persona, hombre o mujer, debía de controlar su propia capacidad reproductiva”, ha explicado al referirse al origen de este concepto en los Países Bajos.
La especialista ha repasado finalmente diferentes métodos anticonceptivos y la anticoncepción de emergencia, insistiendo en la importancia de disponer de información suficiente para poder tomar decisiones.
El encuentro, organizado en el Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca, ha buscado así acercar la salud sexual y reproductiva desde una perspectiva basada en el conocimiento, la autonomía y los derechos de las mujeres, y ha permitido a las asistentes plantear preguntas y compartir experiencias a lo largo de la sesión.