4 de marzo de 2026.- La música Paula Sánchez ha puesto el foco en las dinámicas estructurales que dificultan la continuidad de las mujeres en la industria musical durante su intervención en el Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca, en Santander, dentro de la mesa redonda del Verduleras Fest.

Sánchez partió de una observación basada en su propia investigación y experiencia en el sector. “En los locales de ensayo y en los festivales pequeños hay muchas mujeres y bandas mixtas, hay una igualdad real en la base”, explicó. “El problema es que, cuando subimos al circuito profesional y al ‘mainstream’, esa presencia cae en picado”, señaló. “Hay un embudo que expulsa a las mujeres a medida que aumenta el presupuesto y la visibilidad”.

En este sentido, aportó datos sobre la permanencia en la industria. “La mayoría de mujeres están entre los 25 y 34 años, y a partir de ahí la presencia cae drásticamente”, afirmó. “Sin embargo, los hombres se mantienen activos hasta los 50 o más”. A su juicio, esto evidencia que “la industria es un espacio hostil para la mujer adulta”, donde la falta de estabilidad y oportunidades acaba provocando el abandono. “Muchas terminan dejando la música por puro cansancio económico y vital”, añadió.

La artista también abordó el sesgo en el ámbito técnico, una discriminación más sutil pero constante. “En una prueba de sonido, si mi bajo no suena, lo primero que me preguntan es si he conectado bien el cable”, explicó. “Pero si le pasa a un compañero hombre, se asume que el problema es del equipo”, añadió. “Se presupone nuestra ignorancia técnica por defecto”.

Otro de los aspectos destacados fue la dificultad de sostener proyectos colectivos femeninos. “En los rankings de ventas casi no hay bandas formadas por mujeres, predominan las solistas”, señaló. “Mantener una banda completa de chicas es una misión muy complicada por la falta de apoyo y de referentes”. En muchos casos, apuntó, “las músicas acaban trabajando como instrumentistas para artistas masculinos porque es la única vía de profesionalización, aunque no aparezcan en el cartel”.

Sánchez también reflexionó sobre la autogestión, una herramienta habitual en el sector. “Es un arma de doble filo”, explicó. “Por un lado nos permite existir sin depender de terceros, pero por otro nos obliga a asumir una carga de trabajo enorme”. En este sentido, denunció la desigualdad en el acceso a estructuras profesionales: “Mientras muchos hombres cuentan con agencias que gestionan su carrera, nosotras asumimos una doble jornada como artistas y gestoras”.

En el tramo final de su intervención, la música subrayó la importancia de generar redes y espacios compartidos. “Estar hoy aquí y participar en iniciativas como el Verduleras Fest es lo que realmente cambia las cosas”, afirmó. “No se trata solo de denunciar, sino de compartir experiencias y datos para que las que vienen detrás entiendan que esto no es un problema individual”.

“Crear comunidad es nuestra mejor herramienta contra la invisibilidad”, concluyó, reivindicando la necesidad de transformar colectivamente un sector que, según denunció, sigue reproduciendo desigualdades estructurales.

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