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Portada » Ágora La Pajarera Cultura y Memoria » Norma Saldaña: «El Día de Muertos es un acto de amor y un reencuentro con la memoria»
Imagen de Norma Saldaña en el Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca frente un altar del Día de Muertos | Pool Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca/Óscar Juárez – 28.10.2026

Santander, 29 de octubre de 2026.- La periodista mexicana Norma Saldaña Valdés ha reivindicado este miércoles en Santander el significado del Día de Muertos como una tradición ligada al recuerdo de los seres queridos fallecidos y ha rechazado que se equipare con Halloween. «El Día de Muertos de México no tiene nada que ver con el Halloween», ha afirmado durante una charla celebrada en el Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca, donde ha repasado los orígenes históricos, los elementos simbólicos y las costumbres que rodean a esta celebración.

«Para los mexicanos el día de la ofrenda del Día de Muertos es un acto de amor y un reencuentro con la memoria», ha señalado Saldaña al resumir el sentido de una tradición que se celebra principalmente los días 1 y 2 de noviembre. La periodista ha explicado que la festividad representa una forma de mantener presente a quienes han fallecido y de transmitir su recuerdo entre generaciones, lejos de la imagen asociada al miedo y a los elementos terroríficos que caracterizan otras celebraciones de estas fechas.

Durante su intervención, ha insistido en que las ofrendas no se preparan para celebrar la muerte, sino para recordar a las personas que ya no están y recibirlas simbólicamente en el hogar. «Un puente sagrado donde los vivos abren la puerta de su hogar para volver a convivir con sus seres queridos que han partido», ha expresado al concluir su explicación sobre el significado de esta tradición.

Los orígenes anteriores a la conquista española

Saldaña ha dedicado parte de la charla a explicar las raíces prehispánicas de la celebración y las transformaciones que experimentó tras la llegada de los españoles a América. Antes de la conquista, los pueblos originarios de México mantenían creencias religiosas politeístas y realizaban ofrendas a sus deidades, relacionadas, entre otros aspectos, con la agricultura y las cosechas.

La periodista ha explicado que también existían prácticas vinculadas al culto a los fallecidos y a la despedida de quienes morían. En estas creencias, el Mictlán, palabra procedente del náhuatl, era el lugar de los muertos o inframundo al que se dirigían los espíritus después de la vida terrenal.

Según ha relatado, se creía que el viaje hasta ese lugar podía prolongarse durante cuatro años y que los difuntos necesitaban ayuda para completar el recorrido. Una de las creencias que ha expuesto es la del perro xoloitzcuintle, que debía ayudar a las almas a cruzar un río en su camino hacia el Mictlán.

La llegada de la religión católica modificó las fechas y las prácticas relacionadas con la conmemoración de los difuntos. Saldaña ha explicado que las celebraciones prehispánicas no coincidían originalmente con las actuales, sino que algunas tenían lugar entre julio y agosto. Con la conquista, los religiosos promovieron la coincidencia de las costumbres locales con las festividades católicas de Todos los Santos y los Fieles Difuntos.

La combinación de ambas tradiciones dio lugar a una celebración que conserva elementos de las culturas originarias junto con otros incorporados posteriormente. La periodista ha recordado, además, que México está formado por numerosos pueblos originarios y que no todos deben identificarse bajo la denominación de aztecas, ya que esta hace referencia a un grupo concreto y no al conjunto de las culturas indígenas del país.

Las ofrendas y el significado de sus elementos

Uno de los apartados centrales de la charla ha estado dedicado a las ofrendas, que actualmente se colocan tanto en las casas como en espacios públicos, entre ellos escuelas, oficinas y edificios institucionales. Estos altares se preparan para recibir simbólicamente a los difuntos y mostrar que continúan formando parte de la memoria de sus familiares.

Entre los elementos más habituales figuran las fotografías de las personas fallecidas, las flores de cempasúchil, las velas, el agua, la sal, el copal o incienso, el papel picado y los alimentos que gustaban a los difuntos cuando estaban vivos. Cada uno tiene un significado concreto dentro de la tradición.

El agua simboliza la fuente de la vida y sirve para mitigar la sed de las almas después de su largo recorrido. La sal se relaciona con la purificación, mientras que las velas representan la luz que guía a los espíritus. Las flores, por su parte, se utilizan para marcar el camino hacia las viviendas, de modo que los difuntos puedan encontrar el lugar en el que se les espera.

Saldaña ha explicado que el copal, una resina obtenida de los árboles, era utilizado por los pueblos originarios en sus ofrendas a los dioses. El papel picado, otro de los elementos característicos, se vincula con el viento y con el tránsito de los espíritus.

El pan de muerto también ocupa un lugar destacado en los altares. Se trata de un producto típico de estas fechas cuya forma incorpora referencias simbólicas a los fallecidos y al ciclo de la vida y la muerte. Junto a él se colocan platos y bebidas que eran del agrado de cada persona.

La periodista ha compartido un ejemplo personal para explicar esta costumbre. Al preparar una ofrenda para un primo que falleció a los 21 años, incluye tequila, cigarrillos y otros productos que le gustaban en vida. De esta manera, cada altar se adapta a la persona a la que está dedicado y conserva detalles de su historia personal.

También ha explicado la creencia de que los difuntos regresan simbólicamente para disfrutar del sabor de los alimentos preparados en su honor. Según esta tradición, cuando se retira la ofrenda, los alimentos ya no conservan el mismo sabor porque las almas se han llevado su esencia.

La altura de los altares y el recuerdo de los fallecidos

Las ofrendas pueden presentar diferentes estructuras, en función del espacio disponible y de las costumbres de cada lugar. Saldaña ha detallado que los altares de dos niveles representan el cielo y la tierra, mientras que los de tres incorporan también el inframundo. En algunas zonas de México se preparan estructuras de siete niveles, asociados a los pasos que debía superar el difunto para llegar al Mictlán.

La periodista ha destacado igualmente la importancia de las fotografías y los objetos personales. A través de ellos se identifica a quién está dedicada la ofrenda y se mantiene vivo su recuerdo.

Para ilustrar esta idea, ha recurrido a la película de animación ‘Coco’, que ha contribuido a acercar el Día de Muertos al público internacional. En la historia, uno de los personajes comienza a desaparecer cuando deja de ser recordado por sus familiares. Saldaña ha utilizado este ejemplo para explicar una de las ideas fundamentales de la tradición: «La gente va a seguir viva mientras sigue en la memoria».

La presencia de calaveras y calaveritas de azúcar o chocolate también forma parte de la decoración habitual de los altares. Lejos de representar un deseo de muerte, estos elementos tienen un carácter simbólico y festivo. La periodista ha explicado que algunas personas incluso intercambian calaveritas con nombres como una forma de recordar a sus allegados.

La Catrina y la evolución de la tradición

Otro de los elementos abordados durante la sesión ha sido La Catrina, una de las imágenes más reconocibles de la cultura mexicana. Su origen se encuentra en un grabado realizado por el artista José Guadalupe Posada a comienzos del siglo XX, cuando la figura todavía recibía el nombre de ‘La Calavera Garbancera’.

Saldaña ha explicado que la imagen surgió como una crítica a quienes renegaban de sus orígenes mexicanos y trataban de adoptar las formas de vestir y las costumbres de las clases acomodadas europeas. El término ‘catrín’ se utilizaba para referirse a hombres vestidos de manera elegante, mientras que la versión femenina dio lugar a la denominación de Catrina.

Posteriormente, el pintor Diego Rivera contribuyó a popularizar esta figura al incorporarla a su mural ‘Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central’, realizado en 1947. En esta obra, el artista representa a distintos personajes y grupos sociales de México, con La Catrina como una de las figuras centrales.

La periodista también ha aclarado que los actuales desfiles de catrinas no son una costumbre ancestral. Según ha relatado, la película de James Bond ‘Spectre’, estrenada en 2015, incluyó una secuencia ambientada en un desfile por el centro de Ciudad de México que se organizó específicamente para el rodaje. La idea tuvo posteriormente una repercusión popular y contribuyó a impulsar celebraciones similares.

La importancia cultural de la festividad ha trascendido las fronteras mexicanas. Saldaña ha recordado el reconocimiento de la UNESCO, que en 2008 incorporó el Día de Muertos a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Un proyecto para dar voz a las personas migrantes

Al comienzo de su intervención, Saldaña ha agradecido al Ágora Solidaria la posibilidad de desarrollar en sus instalaciones el podcast ‘Caminante: historias resonantes de la migración por Europa’, un proyecto que recoge testimonios biográficos de personas migrantes y sus experiencias vitales.

La periodista, que lleva cuatro años residiendo en Santander y que está casada desde hace 21 años con un santanderino, ha explicado que su propia experiencia está detrás de la iniciativa. «Decidí hacerlo porque la migración me atraviesa a mí», ha afirmado.

El objetivo del espacio es contribuir a que las personas migrantes puedan contar sus historias y mostrar las circunstancias que hay detrás de cada trayectoria. «Todos los migrantes tenemos una historia muy diferente», ha señalado Saldaña, quien también ha lamentado que estas personas no siempre sean bien recibidas en España.

En este sentido, ha explicado que el podcast busca «hacer visibles y hacer humanas las historias de las personas migrantes». La periodista ha agradecido especialmente a la presidenta del Ágora, María Toca, y a Olga Agüero el apoyo que permitió poner en marcha el proyecto.

Al inicio del acto, la presidenta del Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca, María Toca, acompañada de la secretaria, Carolina Herraiz, ha abierto la sesión con unas palabras de condolencia y un minuto de silencio por las víctimas del accidente ferroviario ocurrido en Toledo.

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