
- La investigadora y bailarina defiende el psicoballet como herramienta terapéutica y plantea integrar el arte en la sanidad pública
6 de marzo de 2025.- El Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca ha acogido en Santander la ponencia de la doctora Lucía Sierra Cano, centrada en el proyecto Pura Vena – Bailamos a la vida, una iniciativa que investiga cómo la danza puede mejorar el bienestar de personas con cáncer desde una perspectiva física, emocional y social.
La intervención partió de una motivación personal que marcó su trayectoria. “El episodio de mi madre con cáncer de mama me cambió la vida”, explicó. “Me llevó a investigar durante más de una década cómo la danza podía mejorar la vida de estas personas”, señaló, destacando que su trabajo culminó en una tesis doctoral pionera en España sobre este ámbito.
Sierra defendió una concepción amplia de la salud. “Necesitamos entenderla como un bienestar físico, mental y social, no solo como ausencia de enfermedad”, afirmó. En este sentido, subrayó el papel del ejercicio físico, pero introdujo una diferencia clave: “La danza genera una adherencia y motivación mucho mayor que el ejercicio estructurado de gimnasio”.
Uno de los referentes que destacó fue el psicoballet, impulsado por Alicia Alonso junto a Georgina Fariñas. “Es un método reconocido por la UNESCO que combina psicología y danza”, explicó. “En Cuba está integrado en la sanidad, y los pacientes pueden ser derivados a terapias basadas en movimiento”, añadió.
La investigadora compartió experiencias en entornos hospitalarios, como el Hospital de Cruces, en Bilbao. “Íbamos habitación por habitación con niños con cáncer”, relató. “Con la música y la imaginación conseguíamos que salieran del hospital sin moverse de allí”, explicó, destacando el impacto emocional también en las familias.
En cuanto a la evidencia científica, Sierra señaló resultados concretos de su investigación. “Durante la pandemia comprobamos que la ansiedad de estado se reducía más de un 20% tras sesiones de danza”, afirmó. “La danza no es solo algo estético o recreativo, es una herramienta con rigor científico”.
Además, introdujo el concepto de “bailar el cáncer” como forma de reconciliación con el propio cuerpo. “El paciente muchas veces siente que su cuerpo le ha traicionado”, explicó. “La danza permite volver a habitarlo, no bailar a pesar de la enfermedad, sino con ella”, añadió.
La ponente también diferenció la danza de otras formas de ejercicio. “El movimiento en la danza implica coordinación, emoción y conciencia corporal”, señaló. “Eso genera una desconexión del dolor mucho más profunda que otras actividades físicas”.
Otro de los aspectos destacados fue el impacto en el entorno familiar. “Cuando una persona con cáncer baila, cambia el ambiente”, afirmó. “Durante unos minutos, el cuidador deja de ver a un enfermo y vuelve a ver a su familiar disfrutando”, explicó.
El objetivo de Pura Vena, según Sierra, es claro: “Queremos dar al paciente una posición activa frente a la enfermedad y prevenir el sedentarismo”. En este sentido, planteó un horizonte ambicioso: “Mi meta es que este tipo de programas formen parte de la atención primaria”.
La investigadora concluyó con una propuesta concreta para el sistema sanitario. “Mi sueño es que un médico pueda recetar arte”, señaló. “Igual que se prescribe un fármaco, se debería poder derivar a terapias como el psicoballet”, defendió, subrayando que “el arte no es un lujo, es una necesidad para la salud”.