
- La escritora cántabra presenta en el Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca El jarrón de los girasoles, una historia de misterio que aborda los silencios dentro de las familias, las relaciones marcadas por la envidia y el peso emocional de los recuerdos
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29 de mayo de 2026.- La escritora santanderina Laura Campo ha presentado este jueves en el Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca su nueva novela, El jarrón de los girasoles, una obra en la que abandona temporalmente el género fantástico para adentrarse en un relato de misterio familiar atravesado por los silencios, las heridas emocionales y el peso de aquello que nunca llega a contarse.
Acompañada por Cristian Tezanos durante el acto, la autora explicó que la novela surge de la necesidad de hablar sobre “las envidias, los celos y las manipulaciones que existen muchas veces dentro de las familias”, construyendo una historia que mezcla recuerdos, experiencias personales y ficción.
La obra sigue la historia de Rena, una pianista que regresa a la casa familiar durante una cena navideña y comienza a descubrir el verdadero significado de un antiguo jarrón que siempre presidió el salón de su abuela. Lo que parecía un simple objeto decorativo acaba convirtiéndose en el símbolo de décadas de secretos y conflictos ocultos.
“Quería escribir algo sobre familias, sobre esas cosas que pasan y que muchas veces nadie cuenta”, señaló Campo durante la presentación. “Hay pequeñas heridas familiares que se quedan ahí enterradas y que terminan arrastrándose durante años”, añadió.
La escritora explicó que la novela se mueve entre dos líneas temporales y reconstruye la historia de distintos personajes marcados por decisiones equivocadas, relaciones tóxicas y episodios relacionados con el dinero fácil y las drogas durante las décadas de los 70 y 80.
Campo reconoció que uno de los aspectos más complejos del proceso de escritura fue precisamente abordar emocionalmente determinados personajes vinculados a ese contexto social. “Era complicado meterme en situaciones que yo no he vivido directamente”, apuntó, aunque aseguró que muchos episodios están inspirados en recuerdos de infancia, conversaciones escuchadas o historias conocidas a través de otras personas.
Durante el encuentro, la autora defendió además el papel protagonista que las mujeres ocupan en sus novelas y reivindicó la necesidad de darles mayor espacio dentro de determinados géneros literarios, especialmente la fantasía, donde considera que históricamente han quedado relegadas a un segundo plano.
“En muchas novelas las mujeres eran personajes fuertes, sí, pero aparecían muy poco. Yo quería que mis protagonistas fueran mujeres con peso real dentro de la historia”, explicó. En este sentido, aseguró que El jarrón de los girasoles también es una reflexión sobre “las mujeres que han guardado durante años el peso de las familias, los secretos y muchas cosas que nunca podían decir”.
Campo reconoció igualmente que Rena, la protagonista de la novela, tiene parte de experiencias y emociones personales. Según indicó, el personaje representa a una mujer que ha tenido que enfrentarse a comentarios, prejuicios y obstáculos dentro de su propio entorno familiar.
“La novela habla también de esas zancadillas que a veces pone la propia familia, de cuando te dicen que no vas a conseguir nada o que lo que haces no sirve”, explicó. “Rena es una mujer que intenta salir adelante pese a todo eso”.
La escritora admitió además que algunas frases incluidas en la novela nacen de situaciones reales que ha vivido personalmente. “Hay comentarios que te hacen daño y que se te quedan grabados durante años. Al escribir encuentras una forma de colocarlos dentro de una historia”, comentó.
Durante la conversación, Campo explicó que el paso de la fantasía al misterio le ha permitido centrarse más en los personajes y en las emociones cotidianas, sin la necesidad de construir mundos imaginarios complejos. “Me di cuenta de que usar lo que conoces a veces es más sencillo que inventarlo todo desde cero”, señaló.
Pese a este cambio de registro, la autora aseguró que mantiene intacta su forma de trabajar y reconoció entre risas que sigue escribiendo “invocando al caos”, dejando que la historia avance de manera poco planificada mientras desarrolla a los personajes.
En relación con el significado central de la novela, Campo insistió en que el jarrón representa mucho más que un simple objeto decorativo. “Quería que el lector entendiese el valor del jarrón y todo lo que simboliza. No es solo un objeto, es todo lo que hay detrás”, afirmó.
La escritora santanderina confesó además que lo que más le preocupa tras la publicación de una obra no es el proceso de edición o escritura, sino la reacción de los lectores. “Entregas algo en lo que has trabajado durante meses y hasta que la gente no lo lee siempre tienes esa incertidumbre”, explicó.
Durante la presentación, Campo avanzó también que ya trabaja en un nuevo proyecto literario, nuevamente dentro del género del misterio y con un asesinato como punto de partida. Según indicó, la futura novela estará inspirada parcialmente en hechos reales y volverá a incluir referencias a experiencias personales y elementos relacionados con la memoria familiar.
Para concluir el encuentro, Laura Campo reivindicó también el papel de las mujeres dentro de la literatura y defendió la necesidad de otorgarles un espacio protagonista en las historias. La escritora explicó que gran parte de esa mirada nace de las propias mujeres de su familia y de cómo históricamente muchas quedaron “más calladas, más apartadas” o relegadas al papel del cuidado familiar.
En este sentido, aseguró que siempre ha intentado construir personajes femeninos con peso dentro de sus novelas, especialmente tras crecer leyendo obras de fantasía donde, según señaló, “los protagonistas solían ser hombres”. “Había mujeres fuertes, sí, pero aparecían muy poco o quedaban en un segundo plano”, afirmó.
Campo defendió que sus protagonistas femeninas buscan precisamente ocupar ese espacio que durante años muchas mujeres no tuvieron ni en la ficción ni en la vida real. “Intento darles el lugar que muchas veces no tuvieron nuestras abuelas o bisabuelas”, señaló.
La autora también subrayó el papel que históricamente han tenido las mujeres como guardianas de la memoria familiar y de los secretos domésticos. “Son las que muchas veces cargan con el peso de la familia, del dolor y de las cosas que no se cuentan”, explicó, antes de concluir que El jarrón de los girasoles es también “una historia sobre todas esas cosas que las mujeres han callado durante años”.
Laura Campo (Santander, 1985) comenzó su trayectoria profesional vinculada al ámbito audiovisual y los efectos especiales, participando en diferentes proyectos de animación y cortometrajes. En 2017 publicó La voluntad de Larienel como coautora y posteriormente llegaron títulos como Acero y cenizas (2019), El temblor del mundo (2022) y Martina y la lira de Apolo (2024).
Además de la literatura, compagina su actividad creativa con la escritura y dirección de cortometrajes como Histeria, La merienda, La cita, Feliz aniversario o Nuestro hijo.