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- El encuentro ha abordado las experiencias personales de las autoras, la recuperación de referentes femeninos y las dificultades históricas de las mujeres para obtener reconocimiento literario
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Santander, 14 de octubre de 2026.- La Asociación Consuelo Berges ha reunido este martes, 13 de octubre, a siete escritoras en Santander con motivo del Día de las Escritoras, una jornada destinada a visibilizar la aportación de las mujeres a la literatura, recuperar sus obras y reivindicar el reconocimiento que históricamente se les ha negado.
La actividad se ha celebrado a partir de las 18.00 horas en el Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca, situado en la calle Juan XXIII, número 22, con entrada libre hasta completar el aforo. El encuentro también se ha retransmitido en directo a través del canal de YouTube del Ágora.
La jornada ha contado con dos mesas de diálogo. La primera ha reunido a María Toca, Nieves Álvarez, Marisa Revuelta y Aida Herreros, mientras que la segunda ha contado con Sandra Miguel, Raquel Conde y Ana Octavia de Petre. La presentación y moderación han corrido a cargo de María José Cernadas y Laura Medina.
Bajo el lema «Escribe tu historia. Léela en voz alta. Inspira a otras mujeres a contar la suya», las participantes han compartido sus trayectorias, las motivaciones que las llevan a escribir y el papel que desempeña la literatura en la expresión de las experiencias personales, la memoria y las emociones.
Durante la primera mesa, María Toca, escritora y presidenta del Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca, ha explicado que la escritura responde para ella a una necesidad vital: «Escribo como respiro o como vivo, por esa necesidad». La autora también ha defendido que el reconocimiento como escritora no debe depender de haber publicado una obra. «Toda mujer que escribe es escritora. Aunque no haya publicado, somos escritoras», ha afirmado.
Nieves Álvarez ha compartido cómo sus textos nacen de las preocupaciones personales y de la observación de su entorno. «Yo siempre escribo de lo que me preocupa, de lo que siento, de lo que veo a mi alrededor», ha señalado. Su intervención ha vinculado la escritura con la memoria familiar y la recuperación de historias que no siempre han tenido espacio en los relatos públicos.
Por su parte, Marisa Revuelta ha hablado de su decisión de publicar una historia personal especialmente difícil que hasta entonces había permanecido entre sus escritos privados. La autora ha destacado la importancia de que los textos puedan ayudar a otras personas a reconocerse en experiencias similares. «Que realmente sirva para comunicar, que siempre haya alguien que diga: “Bueno, pues no soy la única que me pasa esto”», ha explicado.
Aida Herreros ha repasado una trayectoria vinculada al periodismo, la escritura y distintos proyectos culturales relacionados con las mujeres. Al resumir el origen de sus textos, ha señalado: «Escribo de lo que veo, pienso y siento».
La segunda mesa ha puesto el foco en la identificación entre lectoras y autoras, así como en la necesidad de revisar críticamente la historia literaria para recuperar obras y trayectorias que han quedado relegadas. Sandra Miguel ha recordado cómo el intercambio de textos le permitió descubrir experiencias compartidas con otras mujeres. «A medida que íbamos compartiendo los textos, íbamos viendo que sí, que una se veía reflejada en la otra y lo que una escribía la otra lo había vivido», ha relatado.
Raquel Conde, dedicada a la crítica y a la revisión de textos, ha defendido la importancia de analizar las obras para mantener su vigencia. «Si los textos no se revisan de manera crítica acaban perdiendo vida, acaban perdiendo vigencia y permanencia», ha afirmado. En su intervención también ha abordado las dificultades que encontraron las narradoras de la posguerra española, entre ellas la falta de referentes literarios femeninos y los obstáculos para construir y expresar una identidad propia.
Ana Octavia de Petre ha compartido cómo un grave accidente de tráfico la llevó a escribir un libro testimonial sobre su experiencia. Para la autora, poner en palabras lo vivido fue una forma de afrontar el sufrimiento y darle un sentido. «Yo escribo porque creo que el dolor para poderse asimilar tiene que ser útil», ha explicado.
Recuperar la memoria de las escritoras
Durante las intervenciones se han recordado autoras de distintas épocas y se ha insistido en la necesidad de volver a leer sus textos, estudiar sus trayectorias y evitar que sus aportaciones queden relegadas frente a las de sus contemporáneos masculinos.
En este contexto, Raquel Conde ha abordado los obstáculos a los que se enfrentaron las narradoras de la posguerra española. Entre ellos ha destacado la falta de modelos literarios femeninos, la escasa solidaridad entre escritoras y las dificultades para construir y expresar una identidad propia en aquel contexto histórico.
La reivindicación de referentes femeninos también ha puesto el foco en la desigualdad en el reconocimiento literario. En las intervenciones se ha aludido a investigaciones sobre la presencia de hombres y mujeres en los premios de poesía a lo largo del último siglo, que apuntan a una desigualdad histórica en la concesión de galardones y la composición de los jurados.
El Día de las Escritoras se conmemora en España desde 2016 y se celebra en torno al lunes más próximo al 15 de octubre, fecha vinculada a Santa Teresa de Jesús. La iniciativa nació con el propósito de recuperar el legado de las autoras, dar mayor visibilidad a su producción literaria y contribuir a combatir la discriminación que las mujeres han afrontado a lo largo de la historia en el ámbito de la cultura y las letras.
La Asociación Consuelo Berges
La Asociación Consuelo Berges, constituida en Cantabria en 1995, desarrolla su actividad en defensa de los derechos de las mujeres y contra la violencia de género. La entidad trabaja también en la promoción de la igualdad entre mujeres y hombres y en la creación de redes de apoyo y solidaridad.
Entre sus líneas de actuación se encuentran la defensa de los derechos humanos, la lucha contra las discriminaciones por razón de género, el impulso de la participación social de las mujeres y el fomento de su autonomía y empoderamiento.
La asociación considera la sororidad y el trabajo en red elementos fundamentales para avanzar hacia una sociedad más igualitaria y libre de violencia contra las mujeres, y desarrolla su actividad mediante la colaboración con otros colectivos y entidades sociales.