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“A veces parece que te ponen en el cartel solo para cumplir”. La frase, pronunciada durante una mesa redonda celebrada en Santander, resume una realidad que sigue repitiéndose en buena parte de la industria musical española: la desigualdad de género continúa marcando quién sube a los escenarios, quién toma decisiones y quién permanece invisible detrás de ellos.
El Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca acogió el pasado 4 de marzo de 2026 el encuentro “Cuando la desigualdad se anuncia en carteles: Machismo y música en 2026”, enmarcado en el Verduleras Fest, una iniciativa que busca denunciar la falta de representación femenina en festivales y espacios culturales.
La mesa reunió a la coordinadora del festival, Carolina Palencia, junto a las músicas Paula Sánchez y Celia Bex, quienes compartieron experiencias personales, datos y reflexiones sobre un problema que consideran estructural.
“La industria musical sigue funcionando como un club de hombres”
Durante la apertura del debate, Carolina Palencia explicó que el Verduleras Fest nació precisamente para visibilizar una desigualdad que continúa normalizada dentro del sector cultural.
“En muchos festivales, la representación femenina no alcanza ni el 10%”, afirmó.
Según señaló, el problema no responde a una falta de talento, sino al funcionamiento interno de la industria y a las dificultades que encuentran las mujeres para acceder a las redes de contratación, promoción y visibilidad.
“Se dice que no hay bandas de mujeres con calidad suficiente, pero eso es falso”, aseguró. “El talento sobra; lo que faltan son oportunidades reales”.
Palencia también puso el foco en la responsabilidad institucional y en el uso de dinero público para financiar festivales donde las mujeres siguen prácticamente ausentes.
“No se puede subvencionar con dinero de todos espacios donde se invisibiliza a la mitad de la población”, denunció.
El “tokenismo” en los festivales: “A veces te meten en el cartel solo para la foto”
La música Celia Bex habló abiertamente sobre las dinámicas simbólicas que siguen presentes en muchos festivales.
“A veces parece que incluyen a una mujer solo por vergüenza o para cubrir la cuota”, explicó.
Durante su intervención relató casos donde determinados grupos utilizaban nombres femeninos pese a estar formados únicamente por hombres, algo que algunos promotores interpretaban como suficiente para aparentar diversidad en los carteles.
“Se busca limpiar la imagen del festival, pero la realidad sigue siendo exactamente la misma”, afirmó.
La artista denunció además que el problema no se limita únicamente a la representación numérica, sino también al trato cotidiano dentro del sector.
“Después de años de carrera todavía hay quien asume que eres la novia del músico o la manager”, relató. “Incluso en escenarios grandes te explican cómo funciona tu propio equipo”.
Edadismo y presión estética: “A las mujeres se nos expulsa mucho antes”
Otro de los temas centrales del encuentro celebrado en Santander fue el impacto del edadismo sobre las mujeres artistas.
“Un hombre de 35 o 40 años sigue siendo una joven promesa o un artista consolidado”, señaló Celia Bex. “A una mujer de esa edad se le dice que ya se le ha pasado el arroz”.
Según explicó, la industria musical exige una juventud constante a las mujeres, generando una presión estética y profesional mucho más intensa que la que sufren los hombres.
En esta misma línea, Paula Sánchez aportó datos sobre la permanencia de hombres y mujeres dentro de la industria musical.
“La presencia femenina cae drásticamente a partir de cierta edad, mientras que los hombres se mantienen durante décadas”, afirmó.
A su juicio, esto demuestra que la industria continúa siendo un espacio especialmente hostil para las mujeres adultas.
“Muchas terminan abandonando por agotamiento económico y vital”, explicó.
“Si eres mujer, siempre ponen en duda que sepas usar tu propio equipo”
La discriminación técnica fue otro de los grandes temas del debate.
Paula Sánchez denunció que las mujeres siguen siendo cuestionadas constantemente en ámbitos como sonido, producción o instrumentación.
“Si mi bajo no suena, lo primero que me preguntan es si he conectado bien el cable”, relató. “Si le ocurre a un compañero hombre, automáticamente se asume que el problema es técnico”.
Según explicó, existe una presunción permanente de ignorancia técnica hacia las mujeres dentro del sector musical.
“No es solo que falten mujeres en los escenarios; tampoco están detrás”, añadió.
Para la investigadora, esta invisibilidad tiene un impacto directo en las nuevas generaciones.
“Si una niña no ve referentes femeninos como técnicas de sonido, bateristas o productoras, entiende que ese espacio no es para ella”.
Rock, metal e indie: los géneros más masculinizados
Durante la mesa redonda celebrada en el Ágora Solidaria también se abordó cómo determinados géneros musicales continúan funcionando como espacios altamente masculinizados.
“El rock o el metal siguen dominados por hombres”, explicó Paula Sánchez.
Por su parte, Celia Bex señaló que muchas mujeres terminan optando por proyectos en solitario porque sostener una banda femenina resulta mucho más difícil económicamente y requiere un esfuerzo constante de autogestión.
“Muchas acabamos siendo mujeres orquesta”, afirmó. “Componemos, producimos, llevamos redes y gestionamos conciertos porque es la única forma de mantener nuestra libertad”.
Maternidad y conciliación: “La industria musical no está diseñada para sostener la vida”
La conciliación apareció también como una de las grandes barreras para la continuidad de las mujeres en la música.
“La industria musical no está pensada para sostener una vida estable ni para la maternidad”, afirmó Celia Bex.
Horarios irregulares, precariedad, giras y ausencia de estabilidad hacen que muchas artistas abandonen sus proyectos al intentar compatibilizar su carrera con otros ámbitos de la vida.
Las participantes coincidieron en que esta realidad continúa invisibilizada dentro del discurso oficial de la industria musical.
Redes feministas y festivales alternativos frente a la desigualdad
Pese al diagnóstico crítico, el encuentro también sirvió para reivindicar la creación de redes de apoyo y espacios alternativos dentro de la cultura.
Carolina Palencia destacó la colaboración entre distintos festivales feministas de todo el Estado.
“Estamos creando redes con otros proyectos como Festivala o Cariño”, explicó. “Compartimos recursos y estrategias porque la lucha es colectiva”.
Según señaló, iniciativas como el Verduleras Fest son necesarias mientras la igualdad siga sin existir en el circuito comercial dominante.
“Necesitamos que las niñas puedan imaginarse sobre un escenario, detrás de una mesa de sonido o dirigiendo un festival”, afirmó.
Verduleras Fest 2026: música, feminismo y transformación social
La cuarta edición del Verduleras Fest se celebró 14 de marzo de 2026 en la Plaza de La Llama de Torrelavega.
El festival apuesta por un modelo cultural gratuito, abierto y centrado en la igualdad, la diversidad y la visibilización del talento femenino dentro de la música.
“Ojalá estos festivales dejen de ser necesarios porque exista igualdad real”, concluyó Carolina Palencia. “Pero mientras eso no ocurra, tenemos que seguir ocupando espacios”.
Preguntas frecuentes sobre machismo y desigualdad en la industria musical
¿Qué es el Verduleras Fest?
Es un festival feminista celebrado en Cantabria que busca visibilizar el talento femenino y denunciar la desigualdad en la industria musical.
¿Qué denuncian las músicas participantes?
La falta de mujeres en festivales, equipos técnicos y puestos de decisión, además del edadismo y la precariedad laboral.
¿Qué es el tokenismo en los festivales?
Es una práctica simbólica donde se incluye a mujeres únicamente para aparentar diversidad sin cambiar realmente las estructuras de poder.
¿Por qué siguen faltando mujeres en los carteles?
Las participantes señalaron barreras estructurales relacionadas con contratación, promoción, redes de contactos y acceso desigual a recursos.