
- El periodista ha repasado en Santander los mecanismos de miedo, propaganda y deshumanización que precedieron al genocidio de Ruanda y ha reflexionado sobre su traslación al contexto europeo actual
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2 de octubre de 2026.- “El genocidio no comienza con las primeras víctimas, sino mucho antes”. Es una de las principales reflexiones que ha dejado este jueves el periodista Javier Rodríguez durante la ponencia ‘De la construcción del odio a la prevención como responsabilidad. Ruanda como memoria y Europa como presente’, celebrada en el Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca.
Rodríguez ha explicado que los procesos de violencia colectiva no aparecen de manera repentina, sino que se construyen previamente a través de diferentes mecanismos sociales. “Normalmente, un genocidio suele comenzar bastante antes, cuando una sociedad comienza a permitir el trazo de una línea entre ‘ellos’ y ‘nosotros’, y a los primeros se les acaba presentando como amenaza”, ha señalado.
La intervención ha partido de su experiencia personal en Ruanda durante los años 1994 y 1995, coincidiendo con el genocidio que dejó cerca de un millón de muertos, y de su regreso al país 25 años después, en 2019. En esta segunda visita estuvo acompañado por su hija, Ángela, con quien inició la búsqueda del origen de una muñeca que el periodista había adquirido durante su primera estancia en el país africano.
A lo largo de la ponencia, Rodríguez ha reconstruido los diferentes pasos que, a su juicio, permiten que el odio vaya ganando espacio dentro de una sociedad. “Primero hacer una diferencia, hacerse protagonista o acogerse a esa identidad, clasificar a la gente, prejuicios, estereotipos, miedo, el enemigo es el que llega, deshumanización de esa persona, propaganda y, en muchas ocasiones, la violencia”, ha resumido.
Uno de los ejemplos centrales de su exposición ha sido la deshumanización de la población tutsi. “Eran cucarachas para ellos”, ha explicado al referirse al término utilizado por parte de la propaganda para referirse a este colectivo. “Y a las cucarachas hay que pisarlas”, ha añadido, al describir cómo la eliminación de la condición humana del adversario contribuyó a preparar el terreno para la violencia.
En este proceso, el periodista ha destacado también el papel de los medios de comunicación. Ha puesto como ejemplo Radio Télévision Libre des Mille Collines, desde donde se difundían mensajes sobre los lugares en los que se encontraban las víctimas. “La gente está en tal iglesia, en tal pueblo, en tal sitio”, ha relatado, al explicar cómo la emisora contribuía a localizar a quienes eran perseguidos.
Rodríguez ha incidido en que antes de que comenzasen las matanzas existían señales y advertencias sobre lo que estaba ocurriendo. En este sentido, ha citado un mensaje enviado a Naciones Unidas el 11 de enero de 1994 que, según ha explicado, informaba de la existencia de registros de población tutsi, del almacenamiento de machetes y de la capacidad de las milicias para llevar a cabo asesinatos masivos. “La ONU ordenó a Dallaire (…) archivar la información y no intervenir”, ha afirmado.
La segunda parte de la ponencia ha trasladado la reflexión a Europa. Rodríguez ha insistido en que no pretende establecer una equivalencia entre el genocidio de Ruanda y la situación europea, sino estudiar cómo determinados mecanismos de construcción del odio pueden repetirse en contextos diferentes.
“Yo no voy a ser quien diga que vamos a poner a la misma altura Ruanda y Europa, ni mucho menos”, ha precisado. Su interés, ha explicado, está en analizar “dónde llegará” ese proceso cuando se empieza a alimentar la división entre colectivos.
En este punto, ha alertado sobre la utilización de determinados discursos relacionados con la inmigración y ha puesto como ejemplo la utilización de términos como “invasión” para describir la llegada de personas migrantes. “Con cinco palabras, con cinco palabras, (…) cifra, 3.000, verbo, desbordar, metáfora, invasión”, ha expuesto para explicar cómo un titular puede contribuir a generar una determinada percepción.
“Eso en un titular está metiendo miedo a todos”, ha añadido, antes de advertir de que este tipo de mensajes puede presentar a quienes llegan como personas que “te van a quitar lo poco que tú tienes”.
El papel de los medios ha ocupado otra parte de la intervención. Rodríguez ha defendido que su función debe ser contar la existencia de una sociedad polarizada sin contribuir a aumentar esa polarización. “Lo que tienen que hacer los medios de comunicación es contar que hay una sociedad polarizada, muy bien, la hay, pero no formar parte y construirla”, ha señalado.
También se ha referido al impacto de las redes sociales y los algoritmos en la formación de nuevas comunidades y discursos. “Hoy en día son las pantallas, del móvil, del ordenador”, ha apuntado al comparar las formas actuales de contracultura con las de otras generaciones.
Según ha explicado, los algoritmos tienden a amplificar aquellos contenidos en los que existe confrontación. “Allí donde hay ruido, donde hay insultos, donde hay batalla, el algoritmo crece, se engorda y acude a todas las comunidades próximas que tengan una cierta relación”, ha indicado.
Rodríguez ha concluido su recorrido insistiendo en la necesidad de identificar estos procesos antes de que puedan desembocar en violencia. “Un genocidio no empieza con un genocidio”, ha resumido, al defender que existe un proceso previo de odio, discriminación, racismo, desigualdad y utilización de discursos deshumanizantes.
La sesión ha incluido además la proyección del documental ‘Ruanda, 25 años después. Del odio a la reconciliación’, realizado por el propio periodista tras su regreso al país en 2019. El trabajo recoge parte de aquella experiencia y la búsqueda emprendida junto a su hija para conocer el origen de la muñeca que había adquirido durante su primera estancia en Ruanda.
Javier Rodríguez cuenta con 40 años de trayectoria profesional vinculada al periodismo social y de compromiso y ha desarrollado trabajos en formatos como el reportaje, la crónica, el perfil, el documental, el ensayo fotográfico y el multimedia.
La ponencia se ha celebrado en la sede del Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca, en la calle Juan XXIII de Santander. La grabación completa del encuentro está disponible en el canal de YouTube del Ágora.