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- Carolina Herraiz establece un paralelismo entre la represión sufrida por las mujeres durante la Guerra Civil y la dictadura y la situación de las palestinas en Gaza: «Recordar a las víctimas de ayer nos obliga a no cerrar los ojos ante las madres que intentan salvar a sus familias bajo los escombros»
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Santander, 31 de octubre de 2026.- El Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca ha participado este sábado, 31 de octubre, en la manifestación convocada en Santander en solidaridad con el pueblo palestino, una movilización que ha recorrido el centro de la ciudad desde la plaza de Numancia hasta la plaza Porticada y que ha reunido a una treintena de colectivos sociales, organizaciones políticas y sindicatos de Cantabria.
La entidad ha trasladado a la protesta su compromiso con la defensa de los derechos humanos y la memoria democrática a través de la intervención de su secretaria, Carolina Herraiz, quien ha establecido un paralelismo entre las consecuencias de la Guerra Civil y la dictadura franquista para las mujeres españolas y la situación que viven actualmente las palestinas, especialmente en la Franja de Gaza.
La convocatoria, promovida por Interpueblos y el Comité de Solidaridad con los Pueblos, se ha desarrollado en el marco de las acciones impulsadas durante octubre por la Red de Solidaridad contra la Colonización y la Ocupación de Palestina (RESCOP), que ha llamado a organizar movilizaciones en distintas localidades españolas y ciudades de otros países.
En su intervención, Herraiz ha recordado que el 31 de octubre es una fecha dedicada al recuerdo y homenaje a las víctimas del golpe militar, la guerra y la dictadura, y ha defendido que la memoria histórica no debe limitarse a mirar hacia el pasado, sino que también debe servir para interpretar y denunciar las injusticias del presente.
«La memoria no es una foto fija de la historia, es un hilo invisible y universal que nos conecta con los derechos humanos ocurran donde ocurran», ha señalado la secretaria del Ágora, que ha situado la tragedia palestina como uno de los escenarios en los que, a su juicio, debe mantenerse ese compromiso colectivo.
Herraiz ha centrado buena parte de su discurso en la violencia ejercida contra las mujeres y en las responsabilidades que asumen para mantener a sus familias en contextos de guerra. Así, ha recordado que durante la Guerra Civil y la dictadura miles de españolas sufrieron formas específicas de represión y tuvieron que sacar adelante sus hogares en condiciones de hambre, miedo y silencio.
«Durante nuestra guerra y dictadura miles de mujeres sufrieron una represión específica, levantando hogares rotos en medio del hambre y el silencio. Hoy en Gaza ellas sostienen el cielo para que no aplaste a sus hijos», ha manifestado.
La representante del Ágora ha hecho referencia también a las mujeres palestinas que encabezan hogares y que se enfrentan a enormes dificultades para conseguir agua, alimentos y refugio mientras intentan proteger a sus hijos. En este contexto, ha señalado que las mujeres y la infancia representan, según las cifras citadas en su intervención, el 70% de las víctimas mortales en el conflicto.
«Recordar a las víctimas de ayer en España nos obliga a no cerrar los ojos ante las madres que intentan salvar a sus familias bajo los escombros, hoy en Gaza», ha insistido Herraiz, que ha defendido que la dignidad humana no entiende de fronteras.
La secretaria del Ágora ha terminado su intervención apelando a la responsabilidad de la sociedad ante el sufrimiento ajeno y ha recuperado una reflexión de la ensayista estadounidense Susan Sontag: «Recordar es un acto ético». Con esta referencia, ha animado a mantener la movilización y a no convertir la memoria en un ejercicio limitado a las conmemoraciones.
Denuncian la continuidad de los ataques pese al alto el fuego
Durante la marcha, el portavoz de la movilización, Najaty Jabary, ha explicado que la protesta pretende denunciar que, según los convocantes, la violencia contra la población palestina continúa pese a los acuerdos de alto el fuego.
«El motivo es muy simple, es denunciar el genocidio que lleva a cabo Israel desde hace tres años», ha señalado ante los medios. Jabary ha cuestionado que el alto el fuego haya supuesto el cese efectivo de las muertes y ha asegurado que durante el último año se han seguido produciendo más de un millar de víctimas mortales.
El portavoz ha puesto especial atención en las condiciones de vida de las personas desplazadas, muchas de ellas refugiadas en tiendas de campaña y sin acceso a unas condiciones mínimas de seguridad. «Todos los días hay tres o cuatro personas que se mueren en Gaza. Gente que no tiene dónde ir, gente que está en tiendas de campaña», ha afirmado.
Jabary también ha criticado la respuesta de los países europeos ante la situación y ha reclamado una mayor implicación de las instituciones para poner fin a la violencia y exigir responsabilidades.
Preguntado por la situación política de Israel y las posibilidades de un cambio de Gobierno, ha aludido a la representación de los partidos árabes en el Parlamento israelí, cuyos diputados, según ha indicado, podrían desempeñar un papel relevante si la oposición decidiera alcanzar acuerdos con ellos para construir una mayoría alternativa a Benjamin Netanyahu.
Boicot a Carrefour y Banco Santander
La movilización ha reservado también un espacio para denunciar la implicación empresarial y financiera que los convocantes atribuyen a distintas compañías en el contexto del conflicto palestino. En concreto, se han leído dos manifiestos dirigidos contra Carrefour y Banco Santander, en los que se han reclamado medidas de boicot y el fin de las relaciones económicas señaladas por las organizaciones.
El primero de los textos ha puesto el foco en el grupo Carrefour y su acuerdo de franquicia con la empresa israelí Electra Consumer y su filial Yenot Bitan, firmado el 8 de marzo de 2022.
Los participantes han asegurado que ambas compañías aparecen en bases de datos de Naciones Unidas por su vinculación con actividades relacionadas con los asentamientos israelíes y han denunciado que su actividad contribuye, según el manifiesto, al mantenimiento de la ocupación y la colonización de territorio palestino.
El texto ha recordado la campaña internacional Boicot Carrefour, impulsada por el Comité Nacional Palestino del BDS el 12 de diciembre de 2022. Esta iniciativa reclama que la cadena francesa ponga fin a su acuerdo de franquicia con Electra Consumer y deje de comercializar productos procedentes de Israel y de los asentamientos considerados ilegales por el movimiento.
Durante la lectura, los convocantes han animado a la ciudadanía a dejar de comprar en los establecimientos de la compañía y han repetido consignas de boicot contra la multinacional.
El segundo manifiesto ha señalado al Banco Santander por su actividad de financiación a empresas del sector armamentístico. Los organizadores han citado un informe del Centre Delàs d’Estudis per la Pau, al que han atribuido una financiación de 2.442 millones de dólares a compañías fabricantes de armas utilizadas por Israel.
Según el documento, la participación de las entidades financieras en este sector no se limita a la concesión de créditos, sino que también incluye la adquisición de acciones y la suscripción de bonos de empresas armamentísticas.
El manifiesto ha criticado que estas operaciones generen beneficios económicos mientras se producen conflictos armados y ha apelado a los clientes del banco para que reconsideren su relación con la entidad.
«Cambia de banco. Deja de ser cliente del Banco Santander», han reclamado los participantes, que han señalado la banca ética y cooperativa como posibles alternativas para trasladar los ahorros y mantener la operativa bancaria.
Reclaman un embargo integral de armas y la ruptura de relaciones con Israel
Una vez en la plaza Porticada, los participantes han escuchado la lectura del manifiesto central de la convocatoria, titulado ‘Hambre, destrucción e impunidad. Tres años de resistencia palestina y de una solidaridad internacional que no se detiene’.
El documento ha denunciado la situación de la población palestina en Gaza y Cisjordania y ha puesto el acento en la continuidad de los ataques militares, la violencia de los colonos, las demoliciones de viviendas, la destrucción de campos de cultivo y los desplazamientos forzosos.
Los convocantes han hecho referencia también a las condiciones de las personas palestinas detenidas en cárceles israelíes, donde, según han denunciado, se producen palizas, privación de alimentos, aislamiento, falta de atención médica y otras formas de maltrato. El manifiesto ha cifrado en más de 10.000 las personas palestinas encarceladas, muchas de ellas sin cargos ni juicio.
Otro de los puntos abordados ha sido la situación de las organizaciones humanitarias y de derechos humanos que trabajan en defensa de la población palestina. En este sentido, el texto ha denunciado las sanciones y restricciones contra entidades que documentan posibles crímenes cometidos en los territorios palestinos, entre ellas organizaciones que colaboran con investigaciones de la Corte Penal Internacional.
El manifiesto ha extendido sus críticas a la persecución del movimiento internacional de solidaridad con Palestina y ha mencionado el caso de James Friendly Court Chambers, cuya posible extradición a Estados Unidos ha sido rechazada por los convocantes, que consideran que podría sentar un precedente para la criminalización de quienes defienden los derechos del pueblo palestino.
Las organizaciones han relacionado asimismo el conflicto con el avance de discursos de extrema derecha, el racismo y la islamofobia, y han defendido la necesidad de combatir la discriminación contra las personas migrantes y racializadas.
En el apartado de reivindicaciones políticas, han reclamado el fin de las relaciones diplomáticas, económicas, comerciales, académicas, deportivas y culturales con Israel, además de un embargo integral de armas que incluya la venta, compra, tránsito, transferencia, financiación y cualquier otra forma de cooperación militar, policial o tecnológica.
También han exigido la suspensión total y permanente del acuerdo de asociación entre la Unión Europea e Israel y han pedido al Congreso de los Diputados que cierre el plazo de enmiendas de la proposición de ley 53/2007.
A estas demandas han sumado el cierre de las bases militares estadounidenses en España, la derogación de la ley mordaza y el rechazo del Estado español a la extradición de James Friendly Court Chambers.
El documento ha defendido que las movilizaciones y las campañas de boicot tienen capacidad para aumentar la presión internacional y ha llamado a mantener las protestas hasta que se ponga fin a la ocupación y se avance hacia la descolonización de Palestina.
Un minuto de silencio por Gaza y las víctimas del accidente de Toledo
La jornada ha concluido con un minuto de silencio en recuerdo de las personas fallecidas en Gaza y de las víctimas del accidente ferroviario ocurrido en Toledo.
Además, desde la organización se ha animado a participar en la huelga general convocada para el próximo 11 de noviembre, una nueva jornada de movilización a la que los colectivos participantes han mostrado su apoyo.
Junto al Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca, la convocatoria ha contado con la adhesión y participación de Alouda, Anticapitalistas Cantabria, Asamblea de Mujeres, Asambleas Feministas Abiertas de Cantabria, Bar Bolero, Cabezón por Gaza, Cantabria No Se Vende, Cantabria por el Sáhara, Cántabristas, Centro Social Smongly, Colectivo Juvenil Julio Vázquez, Colectiva MIRERA, Coordinadora Cántabra en Defensa de las Pensiones Públicas, Coordinadora de ONGs, CGT Cantabria, CNT Santander, Comisión 8 de Marzo, Centro Social Espacio Abierto de Astillero, Izquierda Unida Cantabria, Juventudes Comunistas de los Pueblos de España, La PAH Santander, Las Calles Contra el Fascismo, Pájaro Observador, Pasaje Seguro, PCE, PCPE, PCTE, Plataforma Ciudadana Contra la Exclusión Sanitaria, Podemos Cantabria, Radio Argayo, Red Cántabra Contra la Trata y la Explotación Sexual, Rincón Cubano Granma y STEC.