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Hay vidas que parecen condensar toda la tragedia de un país. La de Carlota O’Neil es una de ellas.
Escritora, periodista, dramaturga y feminista cuando todavía muy pocas mujeres podían definirse así, sufrió en primera persona algunas de las consecuencias más devastadoras del golpe de Estado del 18 de julio de 1936: el asesinato de su marido, la cárcel, la separación de sus hijas y el exilio.
Sin embargo, su historia no es únicamente un relato de dolor.
También es la historia de una mujer que utilizó la escritura como refugio frente a la violencia y que dejó uno de los testimonios más valiosos para comprender la represión ejercida contra miles de mujeres durante el franquismo.
Ese recorrido vital centra el segundo episodio del pódcast El Ágora de la Memoria, donde María Toca recupera la figura de una autora imprescindible para entender la memoria democrática española y el papel de las mujeres represaliadas durante la dictadura.
¿Quién fue Carlota O’Neil?
Carlota O’Neil nació en Madrid el 27 de marzo de 1905, en el seno de una familia vinculada tanto a la política como a la cultura.
Su padre, Enrique O’Neil, era diplomático y descendiente de una familia irlandesa, mientras que su madre, Regina Lamo, colaboró con quien años después sería presidente de la Generalitat de Cataluña, Lluís Companys.
Desde muy joven se integró en los círculos intelectuales de la Segunda República.
Frecuentó el Lyceum Club Femenino de Madrid, uno de los espacios culturales más importantes del país, y compartió inquietudes con mujeres que hoy forman parte de la historia del feminismo español.
Periodista y escritora, desarrolló una intensa actividad literaria antes incluso del estallido de la Guerra Civil.
Su pensamiento estaba claramente comprometido con los valores republicanos, pero, sobre todo, con la igualdad entre hombres y mujeres.
“Carlota O’Neil es un personaje importante que debería conocerse mucho más de lo que se conoce”, resume María Toca durante el pódcast.
Virgilio Leret: el aviador que se adelantó a su tiempo
Poco después Carlota conoció al capitán de aviación Virgilio Leret, uno de los pioneros de la ingeniería aeronáutica española.
Más allá de su carrera militar, Leret dedicó buena parte de su vida a la investigación tecnológica.
En 1935 registró la patente de un innovador prototipo de motor a reacción para aviones, un proyecto que muchos especialistas consideran adelantado a su tiempo y que hoy forma parte del patrimonio histórico de la aviación española.
Según relata María Toca, una de las propias hijas del matrimonio fue quien años después adquirió aquel prototipo para donarlo al Museo de Aviación, evitando así que desapareciera una pieza fundamental de la historia tecnológica española.
Una historia de amor poco común para los años treinta
Más allá de la tragedia que marcaría sus vidas, Carlota O’Neil y Virgilio Leret formaban una pareja extraordinariamente moderna para la España de los años treinta.
Compartían ideales, respetaban profundamente el trabajo del otro y entendían el matrimonio desde una relación de igualdad poco habitual en aquella época.
María Toca destaca especialmente ese aspecto durante el pódcast.
Cuando Carlota quedó embarazada decidieron casarse, aunque la escritora ya había manifestado claramente sus convicciones feministas, algo que Virgilio aceptó y respetó plenamente.
Las propias hijas del matrimonio recordarían años después que sus padres mantuvieron siempre una relación basada en el apoyo mutuo y la libertad personal.
El verano de 1936: unas vacaciones interrumpidas por el golpe de Estado
El destino quiso que la familia se encontrara en Melilla cuando comenzó la sublevación militar.
Virgilio había solicitado el traslado a la ciudad norteafricana y decidió pasar las vacaciones de verano junto a Carlota y sus dos hijas en un barco de la Armada atracado en el puerto.
La imagen que describe María Toca resulta especialmente simbólica.
Mientras las niñas jugaban por la cubierta y Carlota escribía en uno de los camarotes, Virgilio descansaba leyendo al sol.
Era la tarde del 17 de julio de 1936.
Entonces comenzaron los disparos.
El militar que decidió mantenerse fiel a la República
Como capitán de aviación, Virgilio Leret comprendió inmediatamente lo que estaba ocurriendo.
Durante las semanas anteriores habían circulado numerosos rumores sobre un posible levantamiento militar impulsado por sectores del Ejército africanista.
Al escuchar el tiroteo, abandonó el barco para incorporarse a su puesto.
Su decisión fue inmediata.
Permanecer fiel al Gobierno legítimo de la Segunda República.
“No hizo otra cosa que cumplir con su obligación como militar”, explica María Toca durante el episodio.
Aquella decisión marcaría para siempre el destino de toda la familia.
El comienzo de la tragedia
Mientras Virgilio intentaba contener el golpe militar, Carlota y sus hijas permanecían escondidas dentro del barco.
Poco después, un compañero de confianza del capitán consiguió sacarlas de allí y refugiarse en la vivienda de Liberada, la mujer que trabajaba para la familia.
Sin embargo, el escondite apenas duró unos días.
Carlota fue detenida.
Su único delito era ser la esposa de un militar que había permanecido leal a la legalidad republicana.
Sus hijas fueron separadas de ella y entregadas a los padres de Virgilio, una familia profundamente conservadora que había apoyado el levantamiento militar.
Aquel fue solo el principio de una historia marcada por la represión, la cárcel y el exilio.
La cárcel de Victoria Grande: el inicio de una larga represión
Tras ser detenida por las tropas sublevadas, la vida de Carlota O’Neil cambió para siempre.
No había participado en ningún combate ni había cometido delito alguno. Su única “culpa” era ser la esposa de Virgilio Leret, uno de los militares que permanecieron fieles al Gobierno legítimo de la Segunda República cuando comenzó el golpe de Estado.
Al mismo tiempo que era encarcelada, sus dos hijas fueron separadas de ella.
La familia de Virgilio, que apoyaba a los golpistas, asumió la tutela de las niñas mientras Carlota ingresaba en la prisión de mujeres de Victoria Grande, en Melilla. Allí comenzaría uno de los capítulos más duros de su vida.
Las niñas fueron separadas de su madre
La represión no terminó con el encarcelamiento.
Las dos hijas del matrimonio fueron internadas en un colegio religioso, donde permanecieron durante años alejadas de su madre.
Según relata María Toca, aquellas niñas pasaron hambre, frío y constantes humillaciones.
Décadas después, una de ellas, Carlota Leret, recordaría que aquellos años en el internado fueron el episodio más doloroso de toda su infancia.
Habían pasado de crecer en una familia unida, culta y profundamente afectuosa a vivir aisladas, privadas del cariño de su madre y marcadas por la condición de hijas de un militar republicano.
El fusilamiento de Virgilio Leret
Mientras Carlota permanecía encarcelada, recibió una noticia devastadora.
Virgilio Leret había sido fusilado pocos días después del triunfo del golpe militar en Melilla.
Tenía apenas 34 años.
Con él desaparecía no solo el hombre con el que había construido un proyecto de vida, sino también uno de los ingenieros aeronáuticos más prometedores de España.
Para Carlota, aquella pérdida marcaría el resto de su existencia.
Las propias hijas explicarían años después que su madre nunca volvió a enamorarse.
Vivió siempre con el recuerdo de Virgilio, convencida de que la guerra les había arrebatado el futuro que habían imaginado juntos.
Escribir para sobrevivir entre los muros de la cárcel
En medio del hambre, el miedo y las enfermedades, Carlota encontró un refugio inesperado.
La escritura.
María Toca explica durante el pódcast que la escritora comenzó a poner por escrito todo cuanto estaba viviendo.
No escribía pensando en publicar un libro.
Escribía para resistir.
Para no perder la cordura.
Para conservar la memoria de quienes estaban desapareciendo cada noche.
El problema era conseguir papel.
En la prisión apenas existían materiales para escribir.
Las propias presas comenzaron a guardar pequeños trozos de papel higiénico, envoltorios y cualquier superficie donde Carlota pudiera seguir escribiendo.
Aquellas mujeres entendieron que no solo estaba narrando su propia historia.
También estaba dejando testimonio de la experiencia colectiva de cientos de presas republicanas.
Un manuscrito escrito tres veces
La primera versión del libro nunca llegó a conservarse.
Durante una inspección de falangistas en la cárcel, Carlota temió que encontraran sus escritos.
Si aquello ocurría, las consecuencias podían ser todavía peores.
Decidió quemar el manuscrito.
Cuando terminó el registro volvió a empezar desde el principio.
Escribió nuevamente toda la obra.
Años después, ya en el exilio, volvería a redactarla por tercera vez hasta convertirla en el libro que hoy conocemos.
Ese esfuerzo resume hasta qué punto la memoria fue para ella una forma de resistencia frente al intento de borrar su historia.
Mujeres en la guerra: uno de los testimonios más importantes sobre la represión franquista
El resultado de aquel proceso fue Mujeres en la guerra, considerado uno de los relatos más duros escritos por una mujer sobre las cárceles franquistas.
En sus páginas aparecen el hambre, el frío, las enfermedades, las humillaciones constantes y el miedo permanente a las sacas nocturnas.
Pero también la solidaridad entre las presas.
La capacidad para ayudarse unas a otras.
La necesidad de conservar la dignidad incluso cuando parecía imposible.
Durante el pódcast, María Toca define esta obra como una lectura imprescindible para comprender qué significó realmente la represión ejercida sobre miles de mujeres tras el golpe de Estado de 1936.
“No parece posible soportar todo lo que ellas soportaron”, resume durante la conversación.
Recuperar a sus hijas: otra batalla judicial
Tras varios años de prisión, Carlota consiguió recuperar la libertad.
Pero salir de la cárcel no significó recuperar su vida.
Seguía sin tener la patria potestad de sus hijas.
Cada decisión relacionada con ellas debía ser autorizada judicialmente.
Incluso un simple cambio de domicilio o de colegio necesitaba el permiso de las autoridades.
La familia de Virgilio continuó dificultando todos los procedimientos legales para impedir que Carlota pudiera reconstruir su familia.
Pese a ello, nunca dejó de luchar por recuperarlas definitivamente.
Barcelona, la escritura y un nuevo comienzo
Con el paso de los años decidió trasladarse a Barcelona.
Allí intentó reconstruir su vida escribiendo novelas populares, radionovelas y colaboraciones periodísticas que le permitieran mantener económicamente a sus hijas.
No era la carrera literaria con la que había soñado antes de la guerra.
Era, sencillamente, la forma de sobrevivir en una España donde seguía siendo vigilada y donde la sombra de la represión continuaba condicionando su vida cotidiana.
Cuando finalmente consiguió recuperar la patria potestad y tras la muerte de su madre comprendió que ya no tenía futuro bajo la dictadura franquista.
Entonces tomó una decisión definitiva.
Marcharse al exilio.
El exilio: Venezuela, México y una nueva vida
Carlota O’Neil abandonó España primero rumbo a Venezuela y posteriormente se instaló en México.
Fue allí donde pudo recuperar plenamente su actividad intelectual.
Escribió novelas, poesía, colaboró con periódicos, programas de radio y televisión y volvió a reconstruir una carrera literaria interrumpida por la guerra.
También fue en el exilio donde redactó definitivamente Mujeres en la guerra, publicado en 1960.
Aquella tercera versión era mucho más que un libro.
Era la memoria reconstruida de una mujer que se había negado a permitir que la dictadura escribiera por ella el relato de su propia vida.
Un testimonio que sigue emocionando
Durante la preparación del episodio, María Toca recordó la correspondencia que mantuvo años después con Carlota Leret, una de las hijas del matrimonio.
La hija de Carlota O’Neil quiso agradecer personalmente los artículos publicados sobre la historia de su familia porque, según explicó, reflejaban con enorme sensibilidad el sufrimiento que había acompañado a su madre durante toda la vida.
Ese intercambio confirma que la historia de Carlota O’Neil no pertenece únicamente al pasado.
Sigue siendo una historia profundamente humana que continúa emocionando a quienes la descubren casi un siglo después.
El legado de Carlota O’Neil: feminismo, memoria y libertad
Aunque la Guerra Civil cambió por completo su vida, Carlota O’Neil nunca dejó de escribir.
En Venezuela y, posteriormente, en México, desarrolló una intensa actividad literaria y periodística que le permitió mantener a su familia y continuar defendiendo las ideas que habían guiado toda su trayectoria: la igualdad entre hombres y mujeres, la libertad de pensamiento y la memoria de quienes habían sido silenciados por la dictadura.
Escribió novelas, poesía, colaboró en periódicos, programas de radio y televisión y siguió utilizando la palabra como herramienta de resistencia. Su compromiso con el feminismo nunca desapareció, del mismo modo que jamás dejó de reivindicar la figura de Virgilio Leret y de denunciar la represión sufrida por miles de mujeres tras el golpe de Estado.
Una mujer rota por la guerra, pero nunca derrotada
Carlota O’Neil falleció en Caracas en el año 2000.
Había sobrevivido a la cárcel, al asesinato de su marido, a la separación de sus hijas y al exilio.
Sin embargo, quienes la conocieron siempre destacaron que jamás consiguió desprenderse del dolor provocado por aquellos acontecimientos.
María Toca resume esa sensación con una frase especialmente significativa durante el pódcast:
“Fue una superviviente, pero una mujer rota por la guerra, rota por el exilio, rota por la represión.”
Sus hijas recordarían que nunca volvió a enamorarse tras el fusilamiento de Virgilio Leret.
Toda su vida quedó marcada por aquella pérdida y por el convencimiento de que la Guerra Civil les había arrebatado un futuro que apenas acababan de comenzar a construir juntos.
Mujeres en la guerra: un libro imprescindible para entender la represión franquista
Durante el episodio, María Toca realiza una reivindicación muy clara.
Considera imprescindible que Mujeres en la guerra vuelva a editarse y llegue a nuevos lectores.
No se trata únicamente de una autobiografía.
Es uno de los testimonios más importantes escritos por una mujer sobre el funcionamiento de las cárceles franquistas y sobre la represión específica que sufrieron miles de mujeres tras el golpe militar de 1936.
“Es una herida abierta en la historia de España”, afirma durante el pódcast.
A través de sus páginas conocemos no solo la historia de Carlota, sino también la de cientos de presas anónimas que padecieron hambre, enfermedades, violencia y humillaciones dentro de las prisiones franquistas.
Virgilio Leret: un pionero de la aviación que España todavía tiene pendiente reconocer
La conversación también recupera la memoria de Virgilio Leret.
Más allá de haber sido uno de los primeros militares fieles a la República asesinados tras el golpe de Estado, fue un ingeniero excepcional que desarrolló uno de los primeros proyectos españoles de motor a reacción.
María Toca recuerda que numerosos especialistas consideran que su figura todavía no ha recibido el reconocimiento público que merece.
De hecho, durante el pódcast plantea una reflexión compartida por muchas personas vinculadas al ámbito aeronáutico: que un aeropuerto español de referencia lleve algún día el nombre de Virgilio Leret como homenaje a su contribución al desarrollo de la aviación.
Sus propias hijas mantuvieron viva esa memoria durante décadas.
Incluso en los últimos años del franquismo publicaban cada aniversario una esquela en recuerdo de su padre, un gesto de enorme valentía en un contexto político donde la memoria de las víctimas republicanas seguía siendo perseguida.
El Ágora de la Memoria: recuperar historias que el franquismo quiso borrar
El segundo episodio de El Ágora de la Memoria forma parte de un proyecto de divulgación impulsado por Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca con un objetivo muy claro: acercar la memoria democrática a toda la ciudadanía a través de un lenguaje accesible, riguroso y basado en la investigación histórica.
Cada episodio recupera la historia de personas que fueron silenciadas durante décadas y plantea una reflexión sobre el impacto que aquellos acontecimientos siguen teniendo en el presente.
Porque comprender el pasado no consiste únicamente en conocer fechas o nombres.
Significa entender cómo determinadas decisiones políticas cambiaron la vida de miles de personas y por qué sigue siendo necesario conservar esa memoria.
Centro de Memoria Tasio Cañedo: un espacio para conocer la historia de la represión franquista
La historia de Carlota O’Neil, Virgilio Leret y tantas otras víctimas de la Guerra Civil y la dictadura conecta directamente con el trabajo que desarrolla el Centro de Memoria Tasio Cañedo, impulsado por Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca.
Este espacio puede visitarse gratuitamente de martes a viernes, entre las 17:00 y las 20:00 horas, y está dedicado a preservar la memoria histórica, honrar a las víctimas del franquismo y promover los valores democráticos y los derechos humanos.
Bajo el lema “Recordamos para no repetir”, el Memorial desarrolla un amplio trabajo de investigación histórica para documentar casos de represión franquista, impulsa actividades educativas dirigidas a las nuevas generaciones y organiza actos de homenaje que mantienen viva la memoria de quienes sufrieron persecución, cárcel, exilio o muerte durante la dictadura.
Visitar el Centro de Memoria Tasio Cañedo supone ampliar el contexto histórico de historias como la de Carlota O’Neil y comprender mejor el impacto humano que tuvo la represión franquista sobre miles de familias españolas.
Una historia que sigue hablando al presente
La vida de Carlota O’Neil demuestra que la memoria democrática no pertenece únicamente al pasado.
Su historia habla de libertad de expresión, de igualdad entre hombres y mujeres, de resistencia frente al autoritarismo y del valor de la escritura para conservar aquello que otros intentaron borrar.
Casi un siglo después del golpe de Estado de 1936, su voz continúa recordando que la memoria no es una cuestión de nostalgia.
Es una herramienta imprescindible para comprender el presente y defender la democracia.
Preguntas frecuentes sobre Carlota O’Neil
¿Quién fue Carlota O’Neil?
Fue una escritora, periodista y feminista española represaliada tras el golpe de Estado de 1936. Pasó varios años en prisión y posteriormente se exilió en Venezuela y México.
¿Quién era Virgilio Leret?
Capitán de aviación e ingeniero aeronáutico. Permaneció fiel a la Segunda República durante el golpe militar y fue fusilado en Melilla en julio de 1936.
¿Qué cuenta el libro Mujeres en la guerra?
Relata la experiencia personal de Carlota O’Neil en las cárceles franquistas y describe las condiciones de vida, la represión y las humillaciones sufridas por las mujeres presas durante la Guerra Civil.
¿Dónde puede conocerse más sobre memoria democrática en Santander?
En el Centro de Memoria Tasio Cañedo, un espacio impulsado por Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca que puede visitarse gratuitamente de martes a viernes entre las 17:00 y las 20:00 horas.