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- La escritora y activista feminista presenta en Santander ‘Alegato contra la prostitución: Razón y emoción’ y defiende el abolicionismo como horizonte para avanzar hacia una sociedad igualitaria
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Santander, 9 de octubre de 2026.- La escritora, ensayista y activista feminista Beatriz Gimeno ha presentado este jueves en el Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca, en Santander, su último libro, ‘Alegato contra la prostitución: Razón y emoción’, en un acto conducido por Charo Quintana en el que ha planteado una reflexión sobre la prostitución, la desigualdad entre hombres y mujeres y la construcción de las masculinidades.
El encuentro se ha iniciado con un minuto de silencio en recuerdo de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que fue desahuciada de su vivienda. Quintana ha vinculado este homenaje con otras situaciones similares ocurridas en Cantabria y ha reivindicado la memoria de las mujeres que han atravesado circunstancias de vulnerabilidad.
Durante la presentación, Gimeno ha situado la prostitución en un marco que va más allá de las relaciones individuales y ha defendido que debe analizarse como una institución vinculada a las estructuras sociales y económicas. En este sentido, ha sostenido que “la prostitución es un privilegio masculino, universal, interclasista”, al considerar que proporciona a los hombres un espacio de acceso a mujeres que no existe en sentido inverso.
La autora ha explicado que, a su juicio, este privilegio no se limita a la dimensión sexual, sino que también está relacionado con la construcción de la masculinidad y con la posición de poder que los hombres ocupan dentro de la sociedad. Según ha señalado, la prostitución permite mantener un espacio en el que desaparecen las exigencias de igualdad que existen en otros ámbitos.
Gimeno ha insistido asimismo en que la prostitución tiene una estrecha relación con la pobreza y ha advertido de sus consecuencias sobre las mujeres en contextos de vulnerabilidad. A lo largo del encuentro ha defendido que el negocio se nutre de situaciones de desigualdad y que, en determinados países, puede llegar a integrarse en sectores económicos vinculados al turismo, la hostelería y otros negocios.
En esta línea, ha rechazado que el debate pueda reducirse exclusivamente al consentimiento individual de las mujeres que ejercen la prostitución. Gimeno ha explicado que comprende las decisiones de quienes recurren a esta actividad ante situaciones económicas o personales difíciles, pero ha diferenciado entre respetar esa decisión y considerar que la sociedad deba ofrecer la prostitución como una salida.
“Yo estaría en contra de la prostitución aunque todas las mujeres que están en prostitución consintieran”, ha afirmado, antes de comparar este planteamiento con otros ámbitos laborales en los que también existen decisiones condicionadas por la necesidad económica.
La escritora ha defendido así la necesidad de desplazar parte del foco del debate hacia los hombres que demandan prostitución. A su juicio, la discusión ha prestado históricamente mayor atención a las mujeres que ejercen que a quienes mantienen el mercado, pese a que considera que la demanda constituye una pieza fundamental para entender el fenómeno.
Otro de los ejes de su intervención ha sido la relación entre prostitución y desigualdad. Gimeno ha sostenido que la existencia de esta institución dificulta alcanzar una igualdad efectiva entre hombres y mujeres porque mantiene abierto un espacio basado, según su análisis, en una relación desigual de poder.
“La prostitución es una escuela de desigualdad”, ha afirmado durante el acto, al considerar que no se trata únicamente de una cuestión relacionada con el sexo, sino también con el poder y con la forma en que se construyen las relaciones entre hombres y mujeres.
En este contexto, ha defendido que la prostitución contribuye a reforzar una determinada concepción de las mujeres como objetos y ha relacionado esta cuestión con otros fenómenos de violencia y cosificación que se producen en la sociedad.
Gimeno también se ha referido a la evolución histórica de la prostitución y a su transformación en un negocio de dimensiones internacionales. Según ha explicado, ha pasado de ser una actividad ejercida de forma más individual a integrarse en estructuras económicas relacionadas con la globalización, la trata, el crimen organizado, las migraciones y el turismo sexual.
La autora ha defendido el abolicionismo como objetivo político y social, aunque ha remarcado que una ley por sí sola no puede acabar con la prostitución. En su opinión, cualquier cambio legislativo necesita ir acompañado de una transformación cultural y de un convencimiento social que cuestione la demanda y las relaciones de desigualdad que, según su planteamiento, sustentan la institución.
En este sentido, ha advertido también de que regular la prostitución como una actividad laboral ordinaria supone, desde su perspectiva, normalizarla socialmente. “Regular la prostitución supone asumirla como una normalidad”, ha señalado, al defender que los derechos de las personas que ejercen deben garantizarse sin que ello implique convertir la prostitución en una actividad normalizada dentro del sistema económico.
La presentación ha servido además para repasar la trayectoria de Gimeno en el análisis de la prostitución. Su primer libro sobre esta cuestión, ‘La prostitución’, fue publicado en 2012 después de varios años de investigación. En 2025 retomó el tema con ‘Alegato contra la prostitución: Razón y emoción’, una obra en la que, según explicó durante el encuentro, incorpora de manera más destacada la dimensión emocional al debate.
Gimeno ha señalado que una de las razones que la llevaron a escribir este nuevo ensayo fue su preocupación por la evolución del debate dentro de determinados sectores de la izquierda y del feminismo. La autora ha explicado que considera necesario actualizar los argumentos y mantener una conversación permanente con la sociedad, especialmente en un contexto marcado por los cambios derivados de Internet y las nuevas formas de consumo de prostitución.
Durante la presentación también ha defendido que el objetivo abolicionista debe entenderse como un horizonte hacia el que avanzar sin esperar a que desaparezcan previamente todas las desigualdades sociales. En paralelo, ha reclamado medidas que protejan los derechos de las mujeres que se encuentran en contextos de prostitución y alternativas materiales para quienes puedan quedar expuestas a estas situaciones.
Beatriz Gimeno ha desarrollado una trayectoria vinculada al feminismo y a los derechos LGTBI. Ha presidido la Federación Estatal LGTBI, fue directora del Instituto de las Mujeres y diputada en la Asamblea de Madrid. Su trabajo combina el activismo con la escritura y la investigación sobre feminismo, sexualidad, lesbianismo y mecanismos de desigualdad.
El acto se ha celebrado en la sede del Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca, en la calle Juan XXIII, 22 de Santander, con entrada libre hasta completar aforo y retransmisión en directo a través del canal de YouTube de la entidad.