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Portada » Ágora La Pajarera Cultura y Memoria » Antonio Gómez Movellán: “La visita del Papa ha reforzado los privilegios de la Iglesia y su influencia en la política española”
Imagen de Antonio Gómez Movellán durante la ponencia ‘La visita del Papa: ¿Es España un Estado laico?’ | Pool Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca/Óscar Juárez – 11.06.2026

12 de junio de 2026.- El historiador y miembro de Europa Laica Antonio Gómez Movellán afirmó este jueves en el Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca, ubicado en la calle Juan XXIII, 22 de Santander, que la reciente visita del Papa ha servido para visualizar el peso que la Iglesia católica mantiene en la vida pública española y cuestionó que España pueda considerarse actualmente un Estado verdaderamente laico.

Durante la conferencia ‘La visita del Papa: ¿Es España un Estado laico?’, el ponente analizó la relación entre Iglesia y Estado, repasó la evolución histórica del laicismo en España y reflexionó sobre la influencia política, educativa, económica y social que, a su juicio, sigue ejerciendo la institución eclesiástica en la actualidad.

Gómez Movellán comenzó situando el laicismo dentro de los grandes procesos de modernización política, comparándolo con conquistas históricas como el sufragio universal o los avances en los derechos de las mujeres. En este sentido, sostuvo que “ser un Estado secular y laico es una conquista histórica” y defendió que la secularización de las instituciones permitió que el poder político dejara de legitimarse mediante argumentos religiosos para hacerlo a través de la voluntad ciudadana y principios civiles.

No obstante, advirtió de que en las últimas décadas se está produciendo un retorno de los discursos religiosos al ámbito político en numerosos países. Según explicó, actualmente “la religión ha vuelto a la política”, un fenómeno que, a su juicio, puede observarse tanto en Oriente Medio como en Estados Unidos, América Latina o India, donde distintas organizaciones religiosas han recuperado influencia en la toma de decisiones públicas y en la construcción de proyectos políticos.

A juicio del historiador, las religiones no constituyen hoy la causa principal de los conflictos internacionales, aunque sí funcionan con frecuencia como herramientas ideológicas utilizadas para justificar intereses económicos, territoriales o geopolíticos. “El problema de fondo no es la religión, sino los problemas estructurales, económicos y sociales”, afirmó.

Durante su intervención dedicó una parte importante de la conferencia a analizar el caso español, repasando la evolución histórica de las relaciones entre Iglesia y Estado desde el siglo XIX hasta la actualidad. Según explicó, la construcción de un Estado plenamente laico ha sido una reivindicación constante de numerosos movimientos progresistas, republicanos y obreros desde hace más de dos siglos.

En este contexto recordó que la Constitución de Cádiz de 1812 estableció el carácter exclusivamente católico del Estado español y que durante gran parte del siglo XIX la disputa entre sectores conservadores y progresistas estuvo marcada por el papel que debía ocupar la religión en la vida pública. Para Gómez Movellán, la Segunda República representó el primer gran intento de consolidar una separación efectiva entre Iglesia y Estado mediante una legislación basada en la libertad de conciencia y la neutralidad institucional, un proceso que quedó interrumpido tras la Guerra Civil y la instauración del franquismo.

El conferenciante también abordó algunos episodios históricos que, en su opinión, reflejan las dificultades que ha encontrado el pensamiento laico en España. Entre ellos citó el caso del maestro Cayetano Ripoll, considerado el último ejecutado por la Inquisición española; el fusilamiento del pedagogo Francisco Ferrer Guardia en 1909; y la figura de Matilde Landa, militante republicana y defensora del laicismo fallecida en una prisión franquista de Mallorca en 1942.

Asimismo, sostuvo que la influencia de la Iglesia católica durante la dictadura franquista fue determinante y aseguró que el nacionalcatolicismo constituyó uno de los pilares ideológicos fundamentales del régimen. También criticó que ese papel histórico haya quedado, a su juicio, insuficientemente reflejado en algunos procesos de recuperación de la memoria democrática.

Respecto a la transición española, Gómez Movellán defendió que la Constitución de 1978 no estableció una verdadera separación entre Iglesia y Estado. Aunque reconoció que el texto constitucional eliminó la confesionalidad oficial del país, afirmó que el artículo 16 mantiene una relación privilegiada con la Iglesia católica al obligar a los poderes públicos a cooperar con las confesiones religiosas.

Por ello, consideró que España no puede definirse actualmente como un Estado plenamente laico y aseguró que “España no es un Estado laico ni realmente aconfesional”, ya que continúan vigentes acuerdos firmados con la Santa Sede que, a su juicio, otorgan ventajas jurídicas, económicas y educativas a la Iglesia católica.

Buena parte de la conferencia estuvo centrada en analizar las consecuencias de la reciente visita del Papa a España. Según señaló, la presencia del Pontífice en actos oficiales celebrados en instituciones del Estado transmitió una imagen de consenso político alrededor de la Iglesia católica y reforzó su papel dentro de la vida pública española.

“Hemos visto una unanimidad de todo el sistema político español ante el Papa en el Parlamento”, afirmó, interpretando este hecho como una muestra del peso que la cuestión religiosa sigue teniendo en la política nacional. Asimismo, sostuvo que la visita también contribuyó a fortalecer la imagen institucional de la Corona, destacando la presencia constante del Rey y la Reina junto al Pontífice durante los actos oficiales. “Uno de los efectos de la visita ha sido reforzar el carácter católico de la monarquía española”, señaló.

A juicio de Gómez Movellán, el viaje papal ha tenido además consecuencias políticas relevantes al reforzar la posición institucional de la Iglesia y desplazar del debate público cuestiones relacionadas con su financiación, los acuerdos con la Santa Sede o las inmatriculaciones de bienes.

Durante la conferencia también se refirió a la actuación de varios miembros del Gobierno durante la visita del Pontífice. En concreto, criticó la posición de la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, en relación con las negociaciones mantenidas con el Vaticano sobre diversas cuestiones legislativas.

En este sentido, aseguró que “no se te cae la cara de vergüenza, cuando una de las cuestiones que pacta el Vaticano con el Gobierno para venir aquí es el tema de la imprescriptibilidad de los abusos sexuales”, lamentando que finalmente esa medida no fuera incorporada a la legislación. Según afirmó, esta decisión provocó el malestar de colectivos de víctimas de abusos dentro de la Iglesia y refleja la capacidad de influencia que la institución continúa manteniendo en determinados ámbitos de decisión política.

Gómez Movellán insistió además en el peso que mantienen las organizaciones religiosas en ámbitos estratégicos como la educación, la asistencia social o la gestión patrimonial. En materia educativa, afirmó que la Iglesia conserva una influencia especialmente relevante a través de la red de centros concertados y universidades privadas vinculadas a organizaciones religiosas.

Según defendió, “la Iglesia trabaja la desigualdad a través de sistemas educativos segregados”, un modelo que, a su juicio, contribuye a reproducir diferencias sociales y mantiene una posición privilegiada gracias al respaldo económico de las administraciones públicas.

Asimismo, se refirió al patrimonio histórico gestionado por la Iglesia y al debate sobre las inmatriculaciones, reclamando una revisión de los mecanismos que han permitido registrar a nombre de instituciones eclesiásticas miles de bienes de carácter histórico y cultural.

Otro de los asuntos abordados fue la financiación pública de la Iglesia católica. Gómez Movellán sostuvo que las administraciones continúan destinando importantes recursos económicos al sostenimiento de actividades educativas, asistenciales y religiosas vinculadas a esta institución.

Según explicó, Europa Laica estima que la Iglesia católica recibe cada año miles de millones de euros procedentes directa o indirectamente de fondos públicos a través de conciertos educativos, exenciones fiscales, subvenciones y otras vías de financiación. A su juicio, esta situación demuestra que no existe una separación efectiva entre las instituciones públicas y las confesiones religiosas.

En este sentido, defendió que una verdadera separación entre Iglesia y Estado debería implicar la eliminación de los privilegios fiscales y económicos de las confesiones religiosas, así como una mayor neutralidad de las instituciones públicas.

El historiador también mostró su preocupación por la creciente presencia de organizaciones religiosas en ámbitos relacionados con la asistencia social y la atención a colectivos vulnerables. A su juicio, los modelos basados en la caridad han ido sustituyendo progresivamente a políticas públicas orientadas a garantizar derechos sociales universales.

Finalmente, Gómez Movellán consideró que la visita del Pontífice ha tenido un importante impacto simbólico y alertó de lo que considera un debilitamiento del principio de laicidad en España. “Se ha presentado al Papa como una referencia moral por encima de la civilidad”, afirmó, reclamando recuperar el debate sobre la separación efectiva entre las instituciones públicas y las confesiones religiosas.

La conferencia concluyó con un coloquio abierto en el que los asistentes intercambiaron opiniones sobre la situación actual del laicismo, el papel de las religiones en las democracias contemporáneas y los desafíos que plantea la convivencia entre creencias religiosas y espacio público en una sociedad cada vez más plural.

Sobre Antonio Gómez Movellán

Antonio Gómez Movellán (Santander) es licenciado en Historia por la Universidad de Cantabria y una de las voces más reconocidas del movimiento laicista en España. Ha sido presidente de Europa Laica y ha desarrollado una intensa labor de investigación, divulgación y análisis sobre las relaciones entre religión, poder político y derechos fundamentales.

A lo largo de su trayectoria profesional ha colaborado con distintos organismos de la Administración pública, incluyendo la Dirección General de Asuntos Religiosos del Ministerio de Justicia, y es autor de numerosos artículos y publicaciones centrados en la historia del laicismo, la libertad de conciencia y la construcción democrática del Estado.

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