
- La investigadora analiza cómo el cine entre 1939 y 1975 fijó imaginarios nacionales, símbolos y enemigos que todavía influyen en la percepción colectiva
26 de febrero de 2026.- El Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca ha acogido la charla “El cine al servicio de la nación”, impartida por la investigadora Gabriela Viadero Carral, una propuesta centrada en analizar el papel del cine durante el franquismo como herramienta de construcción de una determinada idea de España.
Doctora en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense y autora del libro El cine al servicio de la nación, Viadero ha abordado el cine franquista como un sistema complejo de producción de significados, condicionado por la censura, la legislación y los intereses del régimen. A partir del análisis de centenares de películas, la investigadora ha planteado una reflexión sobre cómo estos relatos han contribuido a fijar imaginarios que siguen presentes en la actualidad.
La ponencia partió de una pregunta central que guía su trabajo: “¿Qué imagen de España se hizo verosímil en el cine del franquismo?”, planteó. “No me interesan solo los mensajes explícitos, sino qué representaciones se repiten hasta parecernos naturales”, explicó, subrayando que “una nación no es algo eterno, sino una construcción histórica hecha de relatos, símbolos y enemigos”.
A partir de ahí, Viadero desgranó las principales imágenes de España que el cine del régimen contribuyó a consolidar. La primera de ellas es la vinculada a la Reconquista. “El cine presenta a España naciendo en la lucha contra el Islam, con el cristianismo como base de la unidad nacional”, explicó. “Se proyecta una idea política contemporánea sobre un pasado mítico, con un esquema de paraíso, caída y redención”.
Otra de las representaciones clave es la de la Guerra Civil. “En los años 40 se filma como una ‘Guerra de Liberación’”, señaló. “El ejército aparece como el depositario de la esencia nacional”, añadió, destacando cómo el cine buscaba generar identificación emocional con figuras heroicas que anteponían la patria a cualquier otro vínculo.
En este contexto, la investigadora también subrayó el papel de la productora CIFESA como elemento clave en la difusión de estos relatos. “Fue el gran brazo industrial del cine franquista”, explicó. “Logró que el mensaje político no pareciera propaganda, sino un espectáculo de masas con gran calidad técnica”, apuntó.
La tercera gran imagen analizada fue la del pasado imperial. “Como España ya no tenía imperio en el siglo XX, el cine se refugia en el Siglo de Oro o transforma derrotas en victorias morales”, explicó. “Se construye la idea de un ‘imperio espiritual’, frente a otros modelos más materiales”.
En paralelo, Viadero abordó la construcción de una España folclórica como identidad nacional. “El franquismo eleva lo andaluz a categoría de lo español”, señaló. “El flamenco, los toros o determinadas figuras femeninas se convierten en símbolos nacionales, mientras que lo intelectual se presenta como algo ajeno o sospechoso”.
Con la llegada de los años 60, esta imagen evoluciona hacia la llamada España “ye-yé”. “Aparece el turismo y con él un conflicto: la modernización económica frente a la preservación de valores tradicionales”, explicó. “Se construye esa idea de ‘Spain is different’, donde lo moderno convive con una esencia conservadora”.
Otro de los aspectos clave que destacó fue la construcción del “enemigo interior”. “El cine no solo define quién es español, sino quién no lo es”, afirmó. “Se retrata al comunista, al masón o al intelectual como figuras sospechosas, con rasgos que generan rechazo en el espectador”, explicó, señalando que la identidad nacional se construye también por oposición.
Asimismo, la investigadora puso el foco en el papel del doblaje como herramienta de control. “El doblaje obligatorio no fue solo por analfabetismo, fue una forma de censura total”, señaló. “Se podían cambiar diálogos completos de películas extranjeras sin que el público lo percibiera”, añadió.
En la conclusión, Viadero insistió en la dimensión emocional del cine como vehículo de transmisión ideológica. “La nación no solo se aprende, se siente”, afirmó. “El cine del franquismo logró estabilizar un imaginario basado en la unidad, el sacrificio y la identidad colectiva que todavía tiene eco hoy”.