
- Advierte de un “vacío en la asunción de errores” entre administraciones y critica que se hable de “accidente” para evitar responsabilidades
30 de abril de 2026.- El espacio Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca acogió en su sede de la calle Juan XXIII, en Santander, una ponencia a cargo de Marisa Maliaño Toca, abierta al público hasta completar aforo y con posibilidad de seguimiento en directo a través de su canal.
Bajo una mirada crítica, la intervención tomó como eje el caso de El Bocal, que la ponente planteó no como un hecho aislado, sino como “el reflejo de una forma de actuar” por parte de la administración. “No estamos hablando solo de una pasarela, estamos hablando de cómo se toman las decisiones públicas”, señaló.
En su exposición, Maliaño recordó que, según trasladaron vecinos de la zona, el deterioro de las pasarelas era una situación conocida desde hacía años. “Había avisos, había señales evidentes para quien pasa por allí a diario”, apuntó, lamentando que “no se actuó hasta que se produjo el desenlace”.
A partir de este punto, centró parte de su análisis en el relato institucional posterior a lo ocurrido. “Se habla de ‘accidente’ o de ‘fatalidad’”, indicó, en lo que consideró una forma de “evitar asumir responsabilidades”. Frente a ello, defendió que lo sucedido “no es imprevisible”, sino que responde a “falta de atención y de prevención”.
Maliaño amplió el foco para situar el caso dentro de un contexto más amplio, vinculado a actuaciones urbanísticas en el entorno, como la creación de un campo de golf. A su juicio, este tipo de proyectos evidencian “un choque entre intereses económicos y las necesidades reales del vecindario”. “Lo que para algunos es progreso, para otros es perder el control sobre su entorno”, afirmó.
Durante la charla, describió un patrón que, según sostuvo, se repite en este tipo de actuaciones: “proyectos que se impulsan sin una participación real de la ciudadanía, advertencias que no se atienden y, cuando pasa algo, nadie responde”. En esta línea, volvió a insistir en la cuestión de fondo: “quién decide, con qué criterios y quién responde cuando algo falla”.
Asimismo, puso el foco en lo que definió como un “cruce constante de acusaciones” entre administraciones. “Cada una señala a la otra, pero al final nadie asume el error”, criticó, advirtiendo de que esta dinámica “genera confusión y debilita la confianza de la ciudadanía”.
“Si no sabemos quién decide realmente, es imposible exigir responsabilidades después”, subrayó, insistiendo en que “la culpa va pasando de unos a otros, pero nadie quiere quedarse con ella”, mientras que “las consecuencias acaban recayendo en la ciudadanía”.
Por ello, defendió la necesidad de “dejar claro desde el inicio quién tiene cada responsabilidad” y reforzar los mecanismos de control en la obra pública. “No se trata solo de ejecutar proyectos, sino de hacerlo con transparencia y con rendición de cuentas”, añadió.
La sesión buscó, en definitiva, abrir una reflexión sobre el concepto de bien común y sobre “quién asume los costes de determinadas decisiones públicas”, recordando que “detrás de estos procesos hay impactos que van mucho más allá de lo administrativo”.
En cuanto a la trayectoria de la ponente, Maliaño es licenciada en Medicina por la Universidad de Cantabria y desarrolló sus primeros años como médica rural en la comunidad. Posteriormente trabajó en Melilla, donde asumió responsabilidades sindicales vinculadas a CCOO y participó en la puesta en marcha del centro de formación FOREM.
En la recta final de su carrera ejerció como profesora titular de Microbiología en Formación Profesional en Santander durante más de dos décadas, además de participar en actividades de divulgación científica como el Skeptik Camp.
Comprometida con el feminismo y la defensa del medio ambiente, forma parte de Ecologistas en Acción Cantabria y colabora en distintos proyectos divulgativos, además de mantener varios espacios digitales centrados en la ciencia y el medio natural.