30 de enero de 2026.- La presidenta del Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca, María Toca Cañedo, ha expresado su “profunda preocupación” por el clima de rechazo generado en torno a la posible creación de un centro de acogida para menores extranjeros no acompañados en el municipio de Cartes, impulsado por el Gobierno de Cantabria. A su juicio, este debate evidencia cómo discursos “racistas, inhumanos y deshumanizadores” están penetrando en ámbitos de gestión institucional y en parte de la sociedad.

Toca Cañedo considera especialmente alarmante la oposición a un recurso destinado a niños y niñas que se encuentran solos, sin red familiar y en situación de extrema vulnerabilidad. “Nos preguntamos qué se teme realmente de unos menores que han atravesado situaciones durísimas, que han cruzado el mar jugándose la vida y cuyo único objetivo es encontrar un entorno donde puedan vivir en paz y aspirar a un futuro mejor”, ha señalado.

Desde el Ágora Luis Toca subrayan que resulta incomprensible que se construya un relato que vincula a estos menores con la delincuencia. “No han venido a causar problemas, han venido a sobrevivir”, insiste la presidenta, que recuerda que la inmensa mayoría huye de conflictos, pobreza extrema o situaciones de violencia en sus países de origen.

En este sentido, Toca Cañedo ha puesto el foco en el desplazamiento del marco del debate público hacia posiciones que hasta hace pocos años eran claramente marginales. “Es muy grave que partidos que se autodefinen como democráticos y con valores sociales estén comprando el discurso de la ultraderecha. Si quienes gobiernan asumen esos postulados, ¿qué podemos esperar de los sectores más radicalizados?”, se pregunta.

Para la presidenta del Ágora, uno de los principales problemas es el lenguaje utilizado. Rechaza de plano el uso del término “mena”, al considerar que contribuye a despersonalizar y estigmatizar. “No son siglas, no son una categoría administrativa: son niños y niñas. Menores que necesitan cuidado, acompañamiento y protección, exactamente igual que cualquier otro menor”.

Toca Cañedo también ha mostrado su indignación ante lo que define como una “deriva moral” en parte de la clase política. “Produce repulsión ver cómo se normalizan mensajes basados en el racismo, la xenofobia y el miedo al diferente. Ese camino solo conduce a una sociedad más cruel, más fracturada y menos humana”, afirma.

De manera especial, ha reconocido su inquietud por el hecho de que la oposición al recurso haya sido expresada por la alcaldesa de Cartes, Lorena Cueto Cuesta (PSOE). “Nos preocupa profundamente que desde una alcaldía socialista se pongan obstáculos a la creación de una casa de acogida para menores. Esperábamos sensibilidad, empatía y compromiso con los derechos humanos”, ha señalado.

El contexto de esta polémica se sitúa en la decisión del Gobierno de Cantabria (PP) de adquirir un edificio en el Camino Real de Cartes para habilitar un recurso asistencial. En una primera fase, el inmueble se destinará a acoger a menores extranjeros no acompañados, aunque el Ejecutivo autonómico ha indicado que en el futuro podrá utilizarse para atender a menores en general, en función de las necesidades existentes.

Desde el Ágora Luis Toca recuerdan que Cantabria cuenta con experiencia previa en la gestión de recursos de este tipo y que su funcionamiento se rige por protocolos estrictos de protección, atención educativa y acompañamiento social. “No hablamos de improvisaciones, hablamos de dispositivos supervisados, con profesionales, con programas de integración y con objetivos claros de inclusión”, subraya Toca Cañedo.

La presidenta de la entidad insiste en que el debate debería centrarse en cómo garantizar los derechos de estos menores y en cómo ofrecerles oportunidades reales de desarrollo personal. “No son una amenaza, son una responsabilidad colectiva. Y como sociedad deberíamos sentirnos interpelados a estar a la altura”.

Por último, Toca Cañedo ha reiterado el rechazo absoluto del Ágora Solidaria a cualquier manifestación de desprecio, estigmatización o condena hacia estos niños y niñas. “No son delincuentes. Son niños como los nuestros. Solo una mirada profundamente deshumanizada puede convertirlos en enemigos. Desde aquí defendemos, sin matices, que merecen protección, dignidad y el abrazo de una sociedad que se dice democrática”.

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